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Ángel Ramos Torres
Ángel Manuel Ramos Torres nació en Manatí el 3 de octubre
de 1902. Era hijo del prócer manatieño Juan Ramón Ramos
Vélez y de Braulia Torres Giliberty. Su padre murió cuando
Ángel era un niño y la necesidad lo obligó a trabajar
desde la adolescencia en la dulcería de su tío, Manuel
Torres Giliberty, localizada en la calle Corchado. Además,
se sostenía económicamente al ser tutor de un compañero de
estudios. No obstante, contó con el gran apoyo de su
madre, a quien amó profundamente y de quien
recibió la fortaleza necesaria para enfrentar los embates
de la vida.
En Manatí estudió hasta el noveno grado, mientras
trabajaba en su tiempo libre. Según narran los señores
Juan Carreras y Rafael Montañez, “acuciado por el ansia de
ilustrarse, de explorar en medio de más oportunidades, se
trasladó sólo a San Juan donde comenzó a distribuir su
tiempo entre el estudio y el trabajo”. Es aquí que empieza
la brillante historia de un niño que, por esfuerzo propio,
se hace hombre sin más instrumentos que una poderosa fe y
una gran voluntad. En San Juan obtuvo empleo en una
imprenta en la que trabajaba por las tardes y por las
noches. En las mañanas asistía a la escuela.
A los 18 años, cursando su tercer año de escuela superior,
leyó que en el periódico El Mundo necesitaban un corrector
de pruebas. Solicitó y obtuvo el puesto, aunque al precio
de no poder continuar sus estudios, pues el puesto le
requería trabajar todo el día como corrector de pruebas y
compaginador, lo que no le impidió estudiar durante las
noches. Corría el año 1920. De ahí en adelante fueron años
duros a lo largo de los cuales, además, desempeñó los
cargos de Reportero, Traductor, Gerente de Anuncios
Clasificados, Gerente de Anuncios, Gerente de Circulación,
Gerente General y, finalmente, Editor.
A los veintidós años, en 1924, es nombrado Administrador
de El Mundo. Es entonces, apenas cinco años después de ese
nombramiento, en 1929, que, junto al periodista José Coll
Vidal, decide comprar el periódico a su fundador, Don
Romualdo Real, cuando éste decide retirarse. Dos décadas
después, en el 1944, Don Ángel Ramos queda como dueño
único del rotativo.
Con su espíritu visionario se lanzó al campo de las ondas
sonoras fundando en el año 1947 una radioemisora, WEMB-Radio
El Mundo, dedicada a la música clásica. Año y medio
después compró la estación WKAQ y retiró del aire WEMB.
"Radio El Mundo" se convirtió en la estación radial número
1 de Puerto Rico logrando ratings de 80.2 %. Su incansable
espíritu de visionario le lleva, durante las décadas del
cuarenta y el cincuenta, al establecimiento de la primera
televisora de Puerto Rico —Telemundo—, de la empresa Film
& Dubbing Productions —dedicada al doblaje de producciones
fílmicas— y de la Fundación Ángel Ramos. La Fundación
Ángel Ramos ha sido posible gracias a la visión de su
fundador, Don Ángel Ramos, y al apoyo que le ofrecieron su
esposa, la Sra. Tina Hills, y su madre, la Sra. Braulia
Torres, cuando éste decide establecer esta institución
filantrópica en el año 1958.
Don Ángel fue un autodidacta que superó toda clase de
dificultades para alcanzar sus aspiraciones no sólo en el
campo profesional sino también en el cultural. Incansable
lector, quiso además conocer a fondo su propia lengua
vernácula —el español—, la historia, las ciencias y las
humanidades. Si algo caracterizaba a Don Ángel era una
profunda avidez por el Conocimiento.
Su amor por las artes y por el desarrollo cultural de los
puertorriqueños le impulsa a traer conjuntos de canto de
la Opera de Nueva York a Puerto Rico. Estos festivales
musicales despiertan en muchos jóvenes la vocación por la
música y algunos de ellos reciben, años más tarde, becas
de la Fundación para continuar estudios musicales
superiores en instituciones académicas fuera de Puerto
Rico.
Don Ángel Ramos fue un idealista que supo hacer realidad
sus sueños y proyectos. Su agudo sentido estratégico nunca
le hizo perder de vista que esos proyectos serían buenos
también históricamente para el pueblo de Puerto Rico. Si
nuestro país sentó pautas a mediados del siglo veinte en
el área de las comunicaciones y en el campo de las artes,
fue porque los sueños de Don Ángel Ramos iban al unísono
con los de su pueblo.
Entre las muchas distinciones que recibió hay que destacar
el Premio Moore Cabot que le otorgó la Universidad de
Columbia en 1950. En 1957 fue proclamado Ciudadano del Año
por el Instituto de Puerto Rico en Nueva York y el Colegio
Barnard, de la misma ciudad, le honró al elegirlo
Presidente del Comité Ejecutivo de la Sociedad
Interamerica de Prensa (SIP), el importante organismo
internacional que el propio Don Ángel ayudó a fundar.
Don Ángel murió de una trombosis en la ciudad de Nueva
York el 1ro. de septiembre de de 1960 luego de una
profunda y fructífera carrera en el campo de las
comunicaciones. Las palabras del doctor José Mora,
Secretario General de la Organización de Estados
Americanos (OEA) en aquel entonces, resumen el humanismo y
la labor de Don Ángel: “La muerte de Ángel Ramos
representa, no sólo una gran pérdida para el periodismo en
este hemisferio, sino la pérdida de un hombre de profunda
comprensión por los problemas de sus semejantes”.
Este amor por sus semejantes fue el que le llevó a
establecer la Fundación que lleva su nombre a finales de
los cincuenta para promover el desarrollo de Puerto Rico y
de su juventud. La Fundación Ángel Ramos constituyó su
última gran empresa y le ha correspondido a su viuda, la
Sra. Argentina S. Hills, la misión de llevar sus riendas
con nobleza y éxito hasta el momento presente.
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