Epifanio Fernández Vanga


Epifanio Fernández Vanga y Martínez nació en Manatí el 30 de abril de 1880. En su ciudad natal se inició como periodista, aficiliándose a los voceros unionistas locales entre los cuales se destacan La Chispa y La Libertad.

  A muy temprana edad se involucró en contiendas políticas; en 1892 firmó junto a algunos vecinos un documento de repudio contra el Ayuntamiento de Manatí por haber declarado Hijo Adoptivo de la ciudad a don Pablo Ubarri Capetillo, Conde de San José de Santurce. Se afilió en 1897 a las ideas políticas de don Luis Muñoz Rivera. A pesar de esto nunca figuró como dirigente político activo ni aspiró a cargo político alguno. 

  Se graduó de abogado en la Universidad de West Virginia. Fue Director Escolar de San Juan, Presidente del Ateneo Puertorriqueño, miembro del Consejo Superior de Enseñanza en la Universidad de Puerto Rico y Presidente del Instituto de Literatura  Puertorriqueña.

  Colaboró estrechamente con Enrique Zorrilla de San Martín y con Clemente Rodríguez de Arellano en un esfuerzo común para combatir la posición republicana, que era defendida en las páginas de El Libertador.

Fernández Vanga llegó a ser uno de los bibliófilos más notorios del pais. Según el historiador Carmeno Rosario Natal, a partir de 1912 Fernández Vanga trascendió el periodismo local y se convirtió en uno de los más leídos, comentados y respetados escritores del pais.

Colaboró en la Revista de las Antillas y en Puerto Rico Ilustrado.

  Fernández Vanga Criticó la postura de Luis Muñoz Rivera, al señalarle que entre la independencia y la autonomía había serias contradicciones. El prócer unionista le contestó que tales contradicciones eran aparentes, ya que la independencia le parecía un ideal abstracto que no podía realizarse nunca.
 
A partir de entonces Fernández Vanga se reafirmó en el ideal de la independencia. Sin embargo reconoció que aunque el programa del Partido Unión no trazaba un ideal "perfectamente lógico" sino un documento temporero, era la alternativa más aceptable para la realidad puertorriqueña del momento.

  Fernández Vanga se ganó el respeto y la admiración de todo el pais por su defensa en favor de la conservación de nuestras tradiciones y por la apología en pro de la pureza de la lengua española en Puerto Rico. Fue uno de los intelectuales que más defendió la enseñanza de la lengua vernácula en las escuelas del pais. Escribió el libro El Idioma Escolar y el Idioma en Puerto Rico en 1931. Antonio S. Pedreira calificó esta publicación como un verbo de admonición y de combate; y de su autor sostuvo 
que era un hombre guerrero del idioma. Por otro lado, Luis Hernández Aquino lo ha llamado capitán de sentimientos patrios. Además, Epifanio Fernández Vanga se destacó como poeta.

 Murió en San Juan en 1961 y sus restos descansan en el Antiguo Cementerio de Manatí.