Antonio Vélez Alvarado nació en Manatí el 12 de junio de 1864. Recibió la instrucción primaria en las escuelas privadas de esta ciudad. Procedía de una familia de altos dignatarios militares;era hijo del Capitán de Milicias José María Vélez Escobar, y su esposa Cecilia Alvarado Rodríguez y nieto del Capitán venezolano, residente en Manatí, Ramón Vélez Matos. José María Vélez Escobar era propietario de una de las diez fincas agrícolas de mayor rendimiento en el municipio de Manatí, la que era conocida como «El Recurso». La misma abarcaba unas 250 hectáreas de los llanos y feraces terrenos del barrio Coto Norte. Vélez Alvarado se negó en su adolescencia a obedecer a su padre, cuyo deseo era enviarlo a España para estudiar la carrera militar en la Academia de Artillería de Toledo.
Vélez Alvarado anhelaba desde niño ser escritor. A los catorce años comenzó a escribir, con el seudónimo de "Yuri" en El Criterio de Humacao, después laboró en La Crónica de Ponce, La Propaganda, de Mayagüez y El Agente (que se llamó mas tarde El Clamor del País) de San Juan.
En pleno régimen colonial español, Antonio Vélez publicaba en Puerto Rico artículos proclamando el ideal de la Independencia. Fundó y dirigió en Manatí varias publicaciones periodísticas, entre ellas El Espectador Matinal y el Rebenque. Por consideración al padre de éste, las autoridades españolas toleraron los anhelos independentistas del joven; pero finalmente, su ideología ocasionó dificultades a la familia y el revolucionario tuvo que ser expatriado y llegó a Nueva York hacia 1887. Allí participa en los célebres actos conmemorativos del Grito de Yara que se llevaron a cabo en el Masonic Temple de la calle 23. Es en esa ocasión que Martí pronuncia un trascendente discurso en homenaje a la patriótica fecha. Desde ese mismo día el recién inmigrado periodista boricua entabla un gran amistad con el apóstol cubano y se integra de lleno a colaborar en las actividades del movimiento revolucionario antillanista.
Conforme a la información estudiada, encontramos que Ramón Vélez Alvarado tenía a su disposición en Nueva York los servicios de una imprenta en la que se componía y se imprimía todo el material gráfico en español relativo al tónico Emulsión de
Scott. La empresa gráfica era propiedad de Mr. Louis Weiss —prominente editor de origen judío-francés. Antonio Vélez Alvarado, con la ayuda de Mr. Weiss, comienza a editar dos periódicos mensuarios: Revista Popular y Gaceta del Pueblo. El primero comenzó a publicarse en 1887 y el segundo en noviembre de 1888. De estas revistas, la primera abarcaba temas sociales, literarios, artísticos y científicos, mientras que la segunda, la Gaceta, era de naturaleza social y política, orientada a apoyar causas popularistas y la lucha por la emancipación de Cuba y Puerto Rico. En la imprenta se
compusieron, y él corrigió las galeras de la primera edición del libro Versos Sencillos de José Martí.
Don Antonio,adquirió unos talleres de impresión con mayor capacidad de producción, los que estaban radicados en el séptimo piso del «The World Building», sede del periódico de mayor circulación en el mundo en ese momento. La capacidad de los talleres gráficos de Vélez Alvarado debió haber sido enorme, pues en ellos se podían hacer tiradas de cualquier trabajo gráfico en millones de ejemplares.Sin embargo, las oficinas editoriales de la Gaceta del Pueblo, como tal, se mantuvieron establecidas en el número 301 de la Tercera Avenida, haciendo esquina (Noroeste) con la calle 23. La botica Peraza —propiedad del puertorriqueño Domingo Peraza— compartía el edificio con las oficinas del periódico de Antonio Vélez Alvarado. Con el propósito de constituir un movimiento que le diera “cohesión al Partido Revolucionario Antillano”, el 24 de febrero de 1892, Sotero Figueroa, Antonio Vélez Alvarado, Francisco Gonzalo Marín y Modesto A. Tirado, publican en El Porvenir, un anuncio convocando “A los Antillanos” para una reunión que se llevaría a cabo el día 28 de ese mes. Esa fue la génesis del “Club Borinquen”, uno de los clubs o asociaciones patrióticas que fueron instrumentales en los esfuerzos de apoyo para la constitución del Partido Revolucionario Cubano.
En marzo de 1892, Antonio Vélez Alvarado hace una importante y destacada contribución a la causa mambisa: haber puesto a la disposición de Martí los recursos de su empresa editorial para que el periódico Patria fuera una realidad. El día 14 de ese mes, en los talleres de Gaceta del Pueblo, se tira el primer número del periódico Patria. Allí se continúa componiendo e imprimiendo el órgano revolucionario cubano hasta el mes de abril de 1894. No debe caber duda alguna de que la imprenta y los recursos económicos de Antonio Vélez Alvarado —proclamado por José Martí como el “impaciente mantenedor de la causa”— jugaron un papel importante en la cubierta de los costos de producción y distribución de estos fundamentales y caros medios de propaganda
patriótica, como sea necesaria a la consecusión de la independencia antillana. Este elocuente saludo de la Gaceta del Pueblo constituye todo un ensayo profético en torno a la misión y significado histórico, tanto en lo que respecta al impacto de Patria como medio periodístico, así como en lo que se refiere al “vividero de principios” y al “decálogo del estudio
El 11 de junio de 1892—, Antonio Vélez Alvarado se encontraba en su apartamento, localizado en el número 219 de la calle 23, a poca distancia de sus oficinas en el llamado “Consulado de Puerto Rico”. Conforme al testimonio del prócer manatieño, en la pared de su cuarto colgaba una bandera de Cuba, la cual se puso a contemplar, por unos instantes, buscando descansar la vista. Al cambiar súbitamente la mirada, Vélez Alvarado experimentó una ilusión óptica provocada —según él interpretó— como por un “raro daltonismo”, en la que percibió que el triángulo rojo de la bandera se había tornado azul, y rojas las franjas azules. Cautivado por la imagen percibida de un triángulo azul con la estrella blanca y unas franjas rojas —que consideró pudiera ser el diseño ideal para que fuera la bandera de Puerto Rico—, Vélez Alvarado sale inmediatamente hacia la botica de su amigo Domingo Peraza, donde adquiere papeles de seda en los tres colores. De regreso en su habitación, pacientemente corta los papeles blancos, rojos y azules, y con ellos confecciona el primer modelo de una bandera para Puerto Rico basada en la inversión de los colores de la de Cuba. Pocos días más tarde, en la casa de hospedajes de su vecina, la puertorriqueña doña Micaela Dalmau viuda de Carreras, quien vivía en el número 221 de la calle 23, Vélez Alvarado ofrece una cena y velada para la cual José Martí es especialmente invitado. A la misma concurren, entre otros, Sotero Figueroa, “Pachín” Marín, José Sanavia [Sanabria], y el joven poeta boricua Manuel Soler y Martorel. Vélez Alvarado aprovecha la ocasión para enseñarle a Martí la propuesta bandera de Puerto Rico que fuera confeccionada en tela de seda por doña Micaela, siguiendo el modelo ideado por él. Recordemos que además de editor, Antonio Vélez Alvarado era un excelente artista gráfico. Él fue quien también diseñó el famoso y hermoso motivo del “Sol de Borinquen”, que adornaba el cabezote del periódico El Nacionalista de Puerto Rico, formado por una bandera de PuertoRico flotando sobre el fondo de un radiante sol libertario.
Manuel Vélez Alvarado, quien contaba por entonces con unos 19 años de edad, encontramos en Patria (8 de mayo de 1893) una interesante mención de su labor patriótica, en ocasión de su participación destacada en uno de los mítines llevados a cabo por el Partido Revolucionario Cubano en el Hardman Hall, en Nueva York. En la reseña del acto José Martí nos dice que: El joven Sr. Manuel V. [Vélez] Alvarado tuvo un rasgo feliz al depositar él primero su óbolo pecuniario, a la vez que
en Manatí habían permanecido, a cargo de la hacienda “El Recurso”, los hermanos Basilio y Evaristo, quienes hacen periódicas remesas a Nueva York producto de las rentas que generaba la finca. Estos recursos se utilizaban en el mantenimiento de las actividades revolucionarias de los Vélez Alvarado enfavor de la libertad de Cuba.
Así llegamos al 1898, cuando estalla la guerra entre España y los Estados Unidos. Ello significó la intervención militar de los Estados Unidos en Puerto Rico y la cesión de la isla a la nueva potencia por parte de España. Sabemos que Antonio Vélez Alvarado se mantiene viviendo en la ciudad deNueva York. Conforme a su testimonio, las responsabilidades familiares y sus negocios de imprenta y comisiones en dicha ciudad, no le permitieron regresar a Puerto Rico sino hasta muchos años después. No es hasta el 1917 que Antonio Vélez Alvarado regresa a Puerto Rico. Así se lo comunica el doctor J. Julio Henna a Roberto H. Todd, por entonces Alcalde de San Juan, mediante una carta que, con fecha del 23 de febrero de ese año, le dirige desde Nueva York. En ella le indica: Mañana embarca para San Juan el amigo don Antonio Vélez Alvarado con el objeto de plantear un negocio a la Municipalidad de San Juan. Acaba de comunicármelo por teléfono y como este amigo se ha portado siempre tan bien conmigo y ha hecho ausencias muy justas de usted, me parece meritorio a toda su consideración, atención y ayuda. Usted lo conoce desde hace muchos años, la suerte no le ha favorecido a pesar de que hace mucho tiempo trabaja laboriosamente y hoy nadie puede decir nada desfavorable acerca de su conducta. Por esas razones vengo a suplicarle lo atienda y si es posible lo ayude en su
negocio. A pesar de las diferencias ideológicas entre ambos, Antonio Vélez Alvarado mantuvo siempre en Nueva York muy buenas relaciones de amistad con el doctor Henna.
Tan pronto regresa a Puerto Rico, Antonio Vélez Alvarado comienza a colaborar en los esfuerzos de unificación de los grupos independentistas dentro del Partido Unión de Puerto Rico. Al fundarse el Partido Nacionalista de Puerto Rico en 1921, como un primer intento de articular una lucha militante y decisiva por la independencia de Puerto Rico frente a los Estados Unidos, Antonio Vélez Alvarado es electo como miembro del Consejo Supremo de dicho movimiento.
don Antonio Vélez Alvarado fallece el 16 de enero de 1948. Un mes antes, el 15 de diciembre de 1947, había podido cumplir su último deseo: recibir a su amado discípulo, Pedro Albizu Campos, del destierro y encarcelamiento de 10 años en los EE.UU. al que fuera sometido el prócer ponceño por defender los principios y las ideas del Padre de la Patria Puertorriqueña, Ramón Emeterio Betances, y del Apóstol José Martí. Toda la prensa del país se unió al duelo nacional por la pérdida del “Prócer Que Creó la Bandera Patria”.5957Redacción editorial: “Congreso Pro-Independencia”, en El Mundo, San Juan, 11 de diciembre de 1944, pág. 1. 58M. Rodrigo: “Reunión Hogar Prócer Vélez Alvarado Triunfo Notable Unidad Nacional”, en El Boricua, San Juan, 15 de junio de 1947, pág. 5.
59 Redacción editorial: “Muere Antonio Vélez Alvarado, Prócer Que Creó Bandera Patria”, en El Imparcial, San Juan, 17 de enero de 1948, pág. “B”; Redacción editorial: “Don Antonio Vélez Alvarado dejó de existir. Fue compañero de Martí en lucha por dependencia de Cuba”, en El Mundo, San Juan, 17 de enero de 1948, pág. 7.