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La imagen actual de Santa Claus, como un viejito bonachón,
jovial, gordiflón, con melena y barbas blancas es el producto final de una campaña publicitaria iniciada en el 1931 por la empresa de bebidas gaseosas Coca
Cola. Por encargo, el dibujante Hadbon Sundblom transformó el personaje creado por Thomas Nast, también
dibujante. Nast lo visualizó vistiendo botas altas, gorro y abrigo de colores blanco y rojo. Además se le ocurrió lo del taller en el polo norte y los
duendes. Su pincel llevó al papel la descripción del personaje hecha en un poema escrito en 1823 por Clement C. Moore. Hasta entonces el trineo era tirado por un caballo blanco y Moore lo substituyó con uno tirado por renos.
Cuando en 1624 los emigrantes holandeses fundaron Nueva Holanda en el continente
americano(
Nueva York) al pasar a dominio inglés, trajeron con ellos su Sinterklaas, que luego derivó en Santa Claus por la pronunciación anglosajona y desde aquí se popularizó a todo el continente
norteamericano. Hasta entonces el aspecto Santa Claus era la de un anciano con barba blanca, ornamentos eclesiásticos, montado en burro y cargando un saco con regalos para los niños buenos y varas para los desobedientes. Hacia el siglo XVII llegaba en un barco llamado Spanje (España), con un caballo blanco y un sirviente moro llamado Zwarte Piet (Pedro el negro), que cargaba un saco con golosinas que, cuando quedaba vacío, servía para meter en él a todos los niños que se habían portado mal durante el año y entonces los llevaba a España (un castigo horrible para la época, ya que ambos países eran enemigos).
El origen de Santa Claus se remonta hasta finales del siglo III, en recordación a San Nicolás,
Obispo de Myra y patrono de Rusia y Grecia, quien luego de su conversión a la fe se hizo muy popular por su amor a los niños entre los que repartió su fortuna personal. |
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