Lucha por sobrellevar una
pesadilla
sáb, 27 de noviembre de 2004
EL NUEVO DIA
Por: Javier Colón Dávila
MANATI - "Estuve toda la noche bebiéndome las lágrimas".
Haciendo un esfuerzo por dar su mejor cara, Jorge García admitió
ayer haber vivido el jueves una de sus noches más agrias como
pianista de un conjunto. Aunque su mente estaba concentrada en el
teclado, su corazón estaba con su familia y la estructura que algún
día fue su casa en la urbanización Los Rosales II, escenario el
martes de un terrorífico derrumbe que echó a perder siete
residencias.
Mientras observaba a integrantes de la Oficina de Manejo de
Emergencias y de la Unidad de Rescate iniciar los trabajos para
"limpiar" el monte de piedra caliza responsable de la destrucción de
su casa, García y su esposa Marta Rivera daban gracias por
simplemente estar vivos.
"Si (el derrumbe) se hubiera dado media hora antes hubiera ocurrido
una tragedia", dijo Rivera, quien media hora antes del derrumbe
partió de su casa junto a su esposo y dos hijos rumbo a los trabajos
y la escuela, sin saber que se estaban salvando de una pesadilla.
Por lo pronto, la pareja y dos hijos, de 14 y 8 años, residen en la
casa de la madre de Rivera. Ya el lunes, podrán visitar la que sería
su casa temporera en la urbanización Campo Alegre alquilada por el
municipio durante un periodo de seis meses.
También el lunes los residentes conocerán a los abogados contactados
por el municipio para ayudarlos en los trámites de reclamaciones a
sus compañías de seguros.
Uno de los perjudicados, Héctor Vázquez, reiteró que aunque su
intención es eventualmente regresar a la residencia que ha sido su
hogar por 20 años, se encuentra gestionando con el banco donde tiene
su hipoteca la paralización de sus pagos. "En el banco me tienen de
lado a lado, pero es ilógico pagar por algo que no tienes", dijo
Vázquez, quien vive con su esposa.
El municipio también ha gestionado vales por $200 para la compra de
alimentos y la línea de restaurantes de comida rápida Church's les
entregará a los afectados vales sin fecha de expiración para que
coman en sus locales.
A escasa distancia, el personal del municipio continuaba trazando un
camino que les permitiera subir un "bulldozer" para remover las
piedras sueltas que todavía amenazan las casas, muchas con 20 años
de construidas. "Estamos tratando de limpiar el mogote y ya
rellenamos el camino con las propias piedras que cayeron", explicó
el director de la Oficina para el Manejo de Emergencias de Manatí,
Héctor Vega, quien anticipó que el trabajo podría tomar "varias
semanas".
Simultáneamente, en el barrio Córdoba Dávila del mismo pueblo, Wanda
Cabán todavía no salía del susto del miércoles en la noche cuando en
el patio del terreno que comparte con su esposo y la familia de su
hermana cayó desde un monte aledaño una piedra de unos nueve pies de
alto. "Creía que era un temblor. Mi esposo me dijo: "Pasó algo". El
se tiró a investigar y una amiga, del susto, salió corriendo de la
casa", explicó la mujer.
Afortunadamente, la piedra cayó en un lugar lejano a las residencias
del terreno. Los geólogos del Departamento de Recursos Naturales
investigan el suceso.
|
|