Edición del 11 al 17 de marzo de 2009
Por Sandra J. Kuilan Torres
MANATI / Cuando la gente quiere
hacer una inversión por lo general piensa en un terreno o
una estructura como una casa o un edificio. Pero hay otra
alternativa que pocos consideran, que podría resultarle
menos costosa que las anteriores, pero que al igual es una
buena opción cuando se quiere tener algo que pueda
aumentar su valor con el paso del tiempo. Se trata de los
muebles antiguos.
Al anticuario, Olvin Feliciano, comprar, reparar y vender
muebles antiguos no sólo le ha dado la oportunidad de
establecer su propio negocio sino que además, se ha
convertido en experto a la hora de estimar el valor
monetario de un mueble.
“Para saber el valor hay que transportarse a la época en
que fue hecho el mueble. Tienes que pensar en Puerto Rico
hace más de cien años cuando no había electricidad ni las
herramientas que hay ahora. Piensa que esos adornos se
tallaron a mano y que en algunos casos son piezas únicas”,
explicó.
Otro elemento que le añade valor a la pieza es conocer
quién fue su dueño original. Feliciano explicó que quienes
poseían estos muebles eran familias con poder adquisitivo.
Eran gente de dinero en una época en que la mayoría de los
puertorriqueños vivían en extrema pobreza.
La combinación época y dueño original, además de la
calidad del trabajo y el material usado, son los elementos
que se deben considerar a la hora de valorar los muebles
antiguos.
“Las piezas hasta el 1910 son únicas, luego de eso ya se
producían varias de la misma”, explicó.
¿Cómo saber si un mueble antiguo no fue hecho en Puerto
Rico? Según el experto, si el mueble está hecho en palo de
rosa no es de aquí. Los de aquí fueron hechos con maderas
como cedro y caoba. “En algunos casos puedes encontrar
detrás del mueble una placa con el nombre del fabricante.
Esto es común en piezas de los años veinte”, dijo.
Cuando se trata de juegos de sala o comedor hay dos
estilos que son muy apreciados. El estilo medallón y el
estilo isabelino. Ambos llegaron de España y el
puertorriqueño pronto aprendió a fabricarlos. Otro estilo
que es bastante buscado es el art-deco. En este se
destacan las líneas contrario a los anteriores que tienen
más curvas.
“Estas piezas hay que saber restaurarlas porque si no, la
puedes dañar”, advirtió Feliciano.
En Puerto Rico hay un sector que se apasiona con estas
piezas porque reconoce el valor que tienen y que son
propiedades que nunca devalúan. Por el contrario, mientras
pasa el tiempo, si se cuidan como es debido su valor
aumenta. Feliciano tiene su negocio de antigüedades en el
sector El Horno de Manatí