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El Norte
Edición 10 de Abril de 2007
Sandra J. Kuilan Torres
MANATI / La Cruz de Atrio, ícono del pueblo manatieño, fue construida a principios del siglo 18 y llevada desde la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria hasta el Cementerio Municipal, probablemente en 1877, donde permaneció en pie hasta el pasado 4 de abril, cuando fue desmontada de su pedestal para comenzar un histórico proceso de restauración.
Un año de investigación y preparativos, fueron antesala a la restauración. El deterioro natural de los materiales y el ocasionado por la contaminación del aire, provocaron en la antigua Cruz de Atrio un grave deterioro. Antes del desmonte, se tomaron muestras del material para hacerles análisis químicos y biológicos, a fin de conocer los elementos que la perjudican y determinar qué tipo de tratamiento debe dársele para conservarla.
“Las rocas pasan por un proceso natural de meteorización. Pero hay una serie de factores modernos, como la contaminación ambiental, que pueden estar incidiendo desfavorablemente en la conservación de la roca. Sobre todo lo que tiene que ver con las emisiones de gases de los vehículos”, explicó el arqueólogo Carlos M. Ayes Suárez.
El encargado de restaurar la Cruz es Fernando Cerpa Rivera. El artista será el responsable de que vuelvan a notarse en la estructura las rosas, las flores de liz, una campana y un gallo que representan el anuncio del nacimiento del Mesías, varios ángeles, querubines, la Virgen Dolorosa y una imagen del Sagrado Corazón, entre otros elementos.
Cerpa Rivera explicó que el primer paso es desinfectarla para luego estabilizar la piedra. Posterior a ese proceso se harán unos moldes para hacer dos réplicas. Una se instalará en el Atrio de la Iglesia La Candelaria y la otra sustituirá a la Cruz original, que permanecerá en el pórtico del antiguo cementerio municipal como pieza de museo.
El primer reto fue bajarla de su base. Descubrieron que la estructura estaba compuesta de 4 partes y no en dos como se pensaba. En la base se hallaron dos acanaladuras, probablemente para facilitar el movimiento de la estructura desde el taller hasta la Iglesia. Los huecos estaban tapados con ladrillo y argamasa.
También se halló que los brazos de la cruz en algún momento se habían desprendido y los restablecieron con pilotes de madera y de hierro. “Yo me atrevería asegurar que esa intervención es del periodo cuando se relocaliza la Cruz hasta aquí. Posiblemente trayéndola se quebró”, sostuvo el arqueólogo. Un análisis radio carbónico ayudará a precisar la fecha de esa reparación.
Por su parte, Cerpa Rivera enfatizó en que “hay que respetar las antiguas intervenciones. Las restauraciones conllevan ciertos métodos. Hay cosas que se pueden hacer, otras no”. Agregó que todo lo que se haga tiene que ser documentado.
¿Por qué es tan importante esta restauración? De acuerdo con Ayes Suárez, la estructura es una de las pocas muestras de arte barroco en piedra que existen en el mundo.
“Si algo caracteriza el arte barroco es la gran cantidad de retablos de madera y de pintura que se conservan en España y en sitios como el Perú, pero en el caso de los trabajos en piedra, son escasísimos en ese periodo que va desde 1650 al 1750 y en Puerto Rico, específicamente en Manatí, tenemos una de las pocas muestras de trabajo de estilo barroco estatuarias relacionadas con los cementerios”, dijo Ayes Suárez.
Actualmente se hacen análisis de las pinturas que se usaron para conocer cual fue la original. Para Cerpa Rivera “trabajar una restauración es como tener un paciente. Uno tiene que hacer análisis, diagnosticar y buscar las alternativas que hay para sanarla”. El artista estima que en 8 meses podría terminar la restauración.
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