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El Nuevo Día
domingo, 18 de noviembre de 2007
Sandra J. Kuilan Torres
La Cruz del Atrio de la
Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, en Manatí, luce
nuevamente su antigua apariencia. Cuenta con casi 300 años de
antigüedad y es, quizás, la única escultura en piedra de estilo
barroco que queda en la Isla.
Ahí radica la importancia del trabajo de restauración, que
requirió un cuidadoso proceso de estudios.
Posteriormente, las manos expertas del restaurador Fernando Cerpa
Rivera le devolvieron su misterioso atractivo.
Antiguamente, la escultura estuvo en la Iglesia Nuestra Señora de
la Candelaria, que es una de las pocas estructuras religiosas de
carácter civil que se construyó en la Isla en el siglo 18.
Sin embargo, posteriormente, fue trasladada al cementerio El
Polvorín, donde permanece en un salón que será convertido en
museo.
Paralelo a su restauración, se hicieron dos réplicas. Una se ubicó
en su lugar de origen, en el atrio de la Iglesia y, la segunda, en
la entrada del camposanto. Pero el reto mayor fue poder devolverle
a Manatí un símbolo que daba la impresión de que se resistía a
desaparecer, explicó Cerpa Rivera.
Meticuloso trabajo
Respecto al proceso de restauración, Cerpa Rivera manifestó que
“la roca por dentro estaba buena, pero las primeras capas del
exterior estaban arenizándose. Con la limpieza hubo que ser bien
delicado porque podían desprenderse pedazos, y yo diría que un 85%
de la escultura tenía problemas de arenización”.
El experto agregó que “la dificultad estuvo en cómo manejar el
material adecuado. Se trata de una escultura en roca calcarenita.
Una vez la roca empieza su proceso de meteorización se va
degradando, y eso es lo más difícil de detener”. El material que
predominó en la restauración fue la cal. También hubo que inyectar
otros consolidantes en áreas críticas.
El proceso fue lento, pero la protección se logró. Ahora, el
gobierno municipal planifica comisionar la restauración de otras
importantes esculturas del antiguo cementerio.
Luego de ocho meses de trabajo, investigación y compromiso, la
obra estuvo lista para la noche de la Misa de los Fieles Difuntos,
que el Padre Tovar ofreció en el antiguo Cementerio Municipal.
Previo al acto, estudiantes de música de Manatí interpretaron una
pieza con la letra de la inscripción en latín que tiene la
escultura en su base.
En la celebración, organizada por el gobierno municipal y el
centro cultural José S. Alegría, se realizó un certamen de talla.
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