Desobediencia civil en Manatí en repudio a proyecto vial
Residentes del barrio Cortés denuncian que quedarán
aislados durante tres años
Vecinos del barrio Cortés de Manatí
establecieron anoche un campamento de desobediencia civil
en la intersección de las carreteras PR-666 y PR-2 en
repudio a un proyecto vial que, según alegan, no les
ofrece una ruta alterna justa y los mantendría aislados
durante tres años.
El referido proyecto es de control de inundaciones en el
área. Originalmente estaba a cargo del Municipio de
Manatí, pero luego lo asumió Barceloneta. La intersección
de la PR-66 y la PR-2 da acceso a los barrios Cortés de
Manatí y Quebrada de Barceloneta.
Jorge Rangel, vecino del barrio Cortés, alegó esta mañana
que el Municipio de Manatí, en lugar de construirles un
“puente militar” aledaño al área donde se realizarán los
trabajos, lo que les ofrece es atravesar el barrio
Montebello o entrar al Municipio de Florida para
conectarse con la PR-2 desde su comunidad. La opción del
barrio Montebello les tomaría 45 minutos, mientras que la
de Florida les tomaría media hora.
Actualmente, sostuvo Rangel, llegar a la PR-2 desde el
barrio Cortés apenas toma cinco minutos.
“Vamos a quedar aislados y somos una comunidad grande.
Estamos hablando de unas 1,500 a 2,000 familias. El
alcalde de Manatí ha hecho caso omiso a nuestros reclamos.
No nos oponemos al proyecto de control de inundaciones,
sino a las vías alternas que nos están ofreciendo”,
sostuvo al expresar que la duración del proyecto es de
tres años.
Rangel alegó que hacer el “puente militar” que quiere la
comunidad costaría $1.5 millones.
Los actos de desobediencia civil de los ciudadanos
impidieron que la intersección de la PR-666 y la PR-2 se
cerrara hoy, como estaba dispueto, para dar inicio a las
obras.an a los beneficios contributivos a los que todos
tienen derecho”, añadió.