www.manati.info

Noticias - Artículos

Fotos de Manatí

 

Pelotero de la vida
Por Rafy Rivera, EL VOCERO
 6 de marzo de 2011

Ni el cáncer, ni las 42 radioterapias, ni las miles de entradas sobre el montículo, le han quitado su alegría de vivir.

De entrada, Rod Bristow cae bien. Su entusiasmo es igual al de un niño que por primera vez se pone un uniforme de pelotero y su simpatía a la de un amigo de toda la vida.

Llegó a Puerto Rico de casualidad, allá para finales de los años ’60 arrastrado por el béisbol. Sin embargo, no fue hasta 1973 que decidió quedarse para siempre. “Tenía que cumplir la promesa. La primera vez que vine dije que si lograba venir tres veces, me quedaba”, dijo Bristow.

Así fue. No lo pensó dos veces, dejó todo lo que tenía en su natal Brooklyn y decidió convertirse en boricua de la noche a la mañana. Todo esto sin saber ‘chispa’ de español.

“Estaba jugando en las ligas hispanas en Nueva York en Clase A. Cuando ganábamos un campeonato nos daban un viaje a Puerto Rico. La primera vez que estuve aquí fue en 1968 con el equipo de los Piratas de Goya. Quedé impresionado con el país”, indicó.

Bristow recuerda como fue contactado por los Indios de Canóvanas en las ligas de Nueva York para que reforzara al equipo en otro invitacional. Esta sería la tercera vez que vendría a Puerto Rico y la decisiva. “Me dije…waoo..ahora si voy me tengo que quedar, pues cogí y me fui. Los juegos fueron en Camuy y me quedé”.

El veterano lanzador recuerda que nadie en el equipo sabía que él se quedaría. Bristow no tenía ni idea de cómo lo haría, pero ya lo tenía todo decidido. “Yo tenía nada más que $15 en el bolsillo. Nos fuimos al casino del hotel Condado Holiday Inn y me puse a jugar en las máquinitas., yo nunca había jugado eso en mi vida. Me gané $500 y con eso me compré una caseta de campaña. La puse primero en la playa de Levittown, pero vino un Policía y me dijo que cerca habían matado a dos personas, entonces me llevó al barrio Mameyal de Dorado, a un terreno, donde viví por siete meses”, explicó Bristow.

De ahí en adelante, el resto es historia o mejor dichom béisbol.

En ese tiempo hizo amistad con el expelotero de Grandes Ligas, Benigno Ayala, quien lo invita a jugar para los Lobos de Arecibo. “No pude jugar porque cómo no me había firmado ningún equipo de Grandes Ligas no cualificaba. Entonces, Carlos Pieve me habla y me dice que yo tengo mucha habilidad y me dan el trabajo de fotógrafo del equipo. Les pitcheaba en las prácticas y los retrataba también. Todavía para ese tiempo vivía en la caseta”, recordó.

De ahí, el béisbol volvería a darle una grata sorpresa. Un día mientras tomaba fotos al equipo de Florida en la pelota Doble A, comienza a llover y trasladan el juego a Vega Baja. Bristow los acompañaba, pero resulta que los Titanes de Florida no tenían lanzador, entonces es cuando Benigno Ayala lo invita a jugar la parte final del juego. El resultado fue Bristow ganó el partido. De ahí en adelante, no ha dejado de jugar tanto en Doble A, Clase A y Coliceba.

“Mi acuerdo para firmar con Florida fue que me dieron una casita para que viviera en la casa del apoderado. Estuve viviendo ahí como cinco años, jugando béisbol y hasta como ‘disc jockey’ de música soul”, explicó.

La vida de Bristow se tornó una llena de oportunidades. En la fotografía llegó a hacer las imágenes de los legendarios Piratas de Quebradillas en los ’70, supo animar festivales de playa en Los Tubos de Manatí y mejor aún, se supo ganar el cariño de todos los periódicos nacionales, donde acostumbraba llevarles fotos y escribir pequeñas reseñas.

“Dios nunca me ha abandonado. Cada día era algo nuevo y bueno. De momento tenía trabajo en todo”.

Su fiebre por el béisbol fue tanta que creó los famosos Playeros de Manatí, la cual se jugó en diferentes categorías.

La prueba del cáncer, el número 42 y el picheo

A los 69 años. Bristow no deja de jugar. Él mismo cree que podría estar en el récord Guiness como el lanzador de mayor edad activo en el béisbol.

Todavía tiene su repertorio único de lanzamientos, su risa alborotada y una historia grande como sobreviviente de cáncer de próstata.
El número 42 es el año de su nacimiento, el de su ídolo Jackie Robinson y el de la cantidad de radioterapias que recibió.

“Todo eso es Dios, es increíble, el 42 siempre está en mi vida”, dijo. “Tenía cáncer el año pasado. Me fui a hacer una prueba y salí con el PSA alto, salió 8.7 y el médico me dijo que tenía que darme tratamiento. Ahora todo se fue y nunca me asusté. Al contrario siempre dije que iba pa’encima y lo logré”, explicó Bristow.

Sobre porqué continúa lanzando a los 69 años, Bristow se viste de sinceridad y su rostro lo confirma. “Es que me gusta, siempre me ha gustado el béisbol. Me siento bien, saludable, pues no tengo porque retirarme. Amo este deporte y ayudar a los niños. Me encanta enseñar a los muchachos. Seguiré jugando hasta que no pueda más. Cuando estoy en la loma, estoy en mi show”.

Regresar a Novedades