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Fotos de Manatí

No se limita la actividad minera en Manatí

11 de julio  de 2007

El Norte
Por: Por Sandra J. Kuilan Torres
 


Estructuras como las murallas que bordean a la ciudad capital, San Juan, fueron construidas hace cientos de años. Son lugares protegidos, llenos de historia y de evidente fortaleza. Pero, ¿de dónde sacaron los colonizadores los materiales necesarios para hacer edificaciones tan resistentes?

En la costa norte de Puerto Rico, desde Aguadilla hasta Loíza, quedan remanentes de la industria que ayudó en la construcción de esos monumentos. Las rocas areniscas fueron materia prima esencial para la fabricación no sólo de fortificaciones, sino también de molinos y filtros de agua.

Puede evidenciarse que hubo extracción de estas rocas al visitar en el municipio de Manatí la Cantera de la Poza de las Mujeres. Es un sitio de difícil acceso y de gran belleza. Cornadas por el océano Atlántico, las rocas cuyo origen geológico se remonta a hace 15,000 años, conservan las formas que la mano del hombre dejó al desprenderla en bloques, para convertirla en material de construcción. Bloques de roca arenisca unidos por argamasa formaron las grandes obras de la arquitectura desde el siglo16 hasta el siglo 18.

Investigaciones de historiadores como el doctor Cayetano Coll y Toste sugieren que hubo, en parte de nuestras costas, una industria dedicada a la extracción de rocas para la fabricación de filtros de agua. Tal vez por ser un lugar casi oculto, es que la Cantera de la Poza de las Mujeres conserva su magnificencia.

El historiador Wilhem Hernández Hernández, en su libro Manatí 500 años de historia, explica que la zona costanera del municipio de Manatí es una franja “estrecha y crítica”, de gran profundidad y fuerte oleaje. Una visita a la antigua Cantera de la Poza de las Mujeres lo demuestra. Sin embargo, no podemos excluir la belleza de otras áreas como el balneario Los Tubos y Mar Chiquita. En este último llama la atención la presencia de formaciones de espeluncas.

Pero la actividad minera en Manatí fue más allá de la mencionada cantera. También incluyó, cerca del 1895, la extracción de “fosfato calizo” en Boquillas, el mismo barrio donde se encuentra La Poza de las Mujeres. El fosfato calizo o fosforita, se utilizaba como fertilizante agrícola.

Sobre la formación de las rocas costeras, Hernández Hernández explica en su libro sobre la historia de este pueblo que fue luego de los ascensos y descensos del mar cuando “se crearon los bancos y las terrazas submarinas que bordean la Isla”. Cuando el nivel del mar estaba bajo “permitió la creación de unos promontorios de arena solidificada llamados eolianitas, cementadas por la acción del carbono calizo”. Estas pueden observarse, entre otros pueblos, en Manatí.

En cuanto a los filtros de agua y molinos de granos, algunos historiadores coinciden en que usaron varios tipos de rocas para fabricarlos. En el Museo Casa Alonso de Vega Baja, se conserva uno de estos filtros y en el Centro Cultural de Barceloneta puede apreciarse un molino de piedra.

La Cantera de la Poza de las Mujeres conserva las huellas de un periodo en el cual la construcción era una industria muy difícil, llena de sacrificios y que evidentemente laceró nuestro litoral costero del norte. Solo nos resta respetar su belleza y su historia que va desde su formación hasta nuestros días.