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| El director del
Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico,
Fernando Lloveras,levantó una voz de alerta hoy. |
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Dinamitan cuevas en alto valor ecológico
domingo, 6 de marzo de 2011
Sara M. Justicia Doll /
Primera Hora
El director del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico,
Fernando Lloveras,levantó una voz de alerta hoy ante la
posibilidad de que se estén alterando con explosivos, secciones
del sistema de cuevas y cavernas del Carso Norteño dentro y en las
vecindades de una de sus propiedades en esa zona. Información
confidencial suministrada a PRIMERA HORA apunta a que un grupo de
personas pretende crear artificialmente un recorrido subterráneo
de gran distancia uniendo sistemas de cuevas actualmente
separados, particularmente en el área del Río Encantado que ubica
entre Ciales, Florida y Manatí. Se ha comentado que el Río
Encantado es uno de los ríos subterráneos ininterrumpidos más
largos del mundo.
El Fideicomiso advirtió que esto podría alterar irreversiblemente
los procesos geomorfológicos de millones de años que permiten la
existencia de las cuevas, las corrientes subterráneas y el hábitat
de las especies que allí residen.
“El sistema de cuevas y cavernas de la Zona del Carso representa,
sin lugar a dudas, uno de los recursos naturales e hidrológicos
más valiosos e importantes con los que cuenta nuestro país. Una
parte fundamental de la misión del Fideicomiso es precisamente
asegurar sistemas ecológicos funcionales y saludables en Puerto
Rico, por lo que exhortamos a todas las personas y organizaciones
comprometidas con la protección de la zona cársica a que se
mantengan vigilantes y a que, de advenir en conocimiento de
cualquier intento ilegal para alterar cualquier cueva o caverna de
la Zona del Carso, procedan inmediatamente a denunciar estos
hechos a la autoridad correspondiente”, expresó Lloveras.
De acuerdo al Titular, el sistema de cuevas está protegido por
numerosas leyes locales y federales incluyendo, entre otras, la
“Ley para la Protección de Cuevas, Cavernas y Sumideros de Puerto
Rico”, Ley Núm. 11 de 12 de julio de 1985, según enmendada y la
“Ley para la Protección y Conservación de la Fisiografía Cársica
de Puerto Rico”, Ley Núm. 299 de 21 de agosto de 1999.
“La destrucción o mera alteración de cuevas y cavernas en Puerto
Rico, no solo constituye un acto que ocasiona un daño irreparable
de este singular recurso natural, si no que, además, es un delito
penal que expone a cualquier persona u organización que viole el
mismo a muy serias sanciones criminales. Deseamos dejar
meridianamente claro que el Fideicomiso de Conservación de Puerto
Rico, no tolerará que éste tipo de actividad se lleve a cabo en
sus propiedades, en detrimento del patrimonio natural del país, y
que no cesará en su empeño de proteger tan frágil sistema de
cualquier acción que menoscabe el estado de las cuevas y
corrientes subterráneas del área del Carso”, subrayó LLoveras.
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