Imagine la siguiente estampa: usted
o sus familiares con celular en mano frente o cerca de una
discreta cámara y en la parte posterior o a un costado
está el ataúd con los restos de uno de sus seres queridos.
No, no se trata de otra ocurrencia similar a la del muerto
para'o o el muerto en motora. Es la transmisión por línea
o por internet de un velorio, lo que desde el 2006 es
posible gracias a la creatividad de una funeraria en
Manatí.
La transmisión del servicio fúnebre es posible en pleno
siglo 21. Así que cuando piense en un velorio, acompañe la
imagen con cámaras, con ver y compartir con todos sus
familiares, incluso los que están en el extranjero o en un
hospital.
La Funeraria Casanova ofrece como parte de sus servicios
la transmisión por línea del velorio a todos sus clientes.
“El servicio está diseñado para personas que no puedan
asistir a la funeraria, que estén en hospitales, fuera del
país, en cualquier parte del mundo o que no puedan venir.
Está disponible no importa cuál sea”, precisó Casanova,
quien es embalsamador y ex empleado del Instituto de
Ciencias Forenses.
Explicó que es tan sencillo como acceder a la página de la
funeraria (www.casanovafuneral.com). Para ver el velorio
por internet no son necesarios los códigos para hacer del
servicio uno funcional, dijo Casanova.
En cada una de las cinco capillas de la funeraria así como
en la recepción, la cafetería y el salón de niños tienen
dos cámaras que rotan la imagen cada 10 a 20 segundos.
Por supuesto, los familiares pueden hacer sus peticiones
para fijar la imagen en un salón en particular por unos
segundos adicionales, aseguró Casanova.
El único inconveniente es que las imágenes no están
acompañadas de audio para evitar una posible invasión a la
privacidad. Por eso la gente recurre a los celulares para
hablar con su ser querido mientras lo ve por internet.
Dijo que con el servicio es común ver a familiares del
difunto con celular en mano y frente a una de las cámaras
intercambiando expresiones. “Aquí he visto que personas
que no se veían hace mucho tiempo se reencuentran o hay
familiares que se conocen por primera vez”, contó Casanova
con evidente orgullo.
“La imagen que se proyecta es una donde se ve al fondo el
ataúd, la familia”, explicó.
Para hacer viable este servicio, Casanova hizo una
inversión de más de $8,000 en cámaras y mensualmente debe
destinar $250 para mantenimiento.
Acto seguido, recalcó que si la familia del difunto lo
pide, se apagan las cámaras de la capilla y no hay
transmisión por línea. Rechazó que se trate de un acto
morboso.
“Hemos tenido la experiencia de personas que han estado en
Australia y Japón, y otras que están en el hospital y le
llevan una 'laptop' y pueden ser parte del servicio
funeral”.