Manatí - Casi un año despúes de que el
derrumbe de un mogote destruyera la que fue su casa
durante 20 años, Carmen Rodríguez no ha recibido ayuda
para volver a tener un hogar propio y en un mes tiene que
entregar la casa de alquiler en la que vive.
Al igual que Carmen, otras tres familias perdieron sus
casas durante el deslizamiento de enormes piedras que
ocurrió una mañana de noviembre de 2004. Otras tres
resultaron con daños significativos en sus residencias,
ubicadas en el urbanización de clase media Los Rosales.
Ante la imposibilidad de poder ocupar su casa
nuevamente por la destrucción y por lo riesgoso del
lugar, Carmen decidió entregar su casa al banco en las
pasadas semanas.
Su antiguo vecino, Héctor Alvarez, decidió hacer lo
mismo, así como los padres de Lourdes Román. Los tres
infortunados propietarios se quejaron de que el alcalde,
Juan Aubín Cruz Manzano, les prometió inicialmente
villas y castillos y, luego, el pasado agosto les dijo que
no los ayudará porque sus ingresos superan los $1,000 al
mes. El Nuevo Día llamó a Cruz Manzano esta semana para
solicitarle su versión e informó la razón de la
llamada. El funcionario no contestó las llamadas, en
cambio, coordinó una reunión entre el grupo damnificado
y una empleada de la Oficina del Representante Autorizado
del Gobernador ante FEMA. Carmen Ana Abrahamson les informó
a los afectados sobre un programa federal que podría
compensarles el 75% del valor de tasación de sus
residencias, mientras Cruz Manzano, por su parte, se
comprometió a buscar el otro 25%.
Ahora, Carmen tendrá que solicitarle al banco que
hipotecó su casa que detenga el proceso de entrega de su
vivienda para solicitar la ayuda federal, que puede
concretarse en tres o cuatro meses.
“Sería la última esperanza”, manifestó Carmen.
Eso podría representar un final feliz para el trío,
particularmente para Héctor, a quien Cruz Manzano le
prometió un terreno luego del derrumbe. A las familias
cuyas casas fueron afectadas, el Alcalde les prometió
sufragar las reparaciones. Los afectados nunca recibieron
esas ayudas municipales.
Pero tampoco fueron auxiliados por otras agencias
porque el Alcalde novoprogresista los desalentó a
gestionarlas.
“Nos decía: déjenme eso a mí. Dejen que suba (a la
presidencia del Senado) Pedro Rosselló”, recordó
Lourdes Román, cuyos padres perdieron la casa. Ahora, se
preparan para vivir en un cuarto de la casa de Lourdes.
“Si nos hubiesen dicho esto mucho antes, nosotros
hubiésemos buscado ayuda (en otras agencias)”, criticó
Héctor, al puntualizar que inicialmente se pautó una
reunión para febrero y Cruz Manzano la dilató hasta
agosto. En la misma, el funcionario les dijo que no podía
ayudarlos porque se lo impedía la Ley de Etica y la Ley
de Municipios Autónomos, agregó Héctor.
De todas las promesas, lo único que hizo el Alcalde
novoprogresista fue pagarle a las familias afectadas el
alquiler de viviendas en otros sectores. Pero los fondos
que usó fueron unos asignados por la entonces
gobernadora, Sila María Calderón, aseguraron los
residentes. Esa ayuda era por un año por lo que caduca el
próximo mes. “Todos los ahorros de mi vida están en
esa casa. Ahí está mi sala, mi cuarto, ésa es mi
cocina. Yo salí solamente con la ropa que tenía
puesta”, afirmó Carmen mientras señalaba hacia una de
las casas que todavía está cubierta de piedras y de la
cual salen varillas retorcidas.
“Yo entiendo que no se puede reconstruir, pero alguna
ayuda nos deben de dar. ¿Cómo es posible que se deje
desprovistos a los que son de la clase media?”, cuestionó
Carmen indignada.
Por su parte, Lourdes explicó que un estudio ambiental
de 1978 al que tuvo acceso señala que antes de construir
en el lugar había que hacer exámenes más exhaustivos
del terreno.
Mientras, después del derrumbe, el Departamento de
Recursos Naturales y Ambientales, recomendó que se
estudiara la estabilidad de lo que quedó del mogote y que
se mantuviera el material que cayó en el lugar para que
sirviera como una especie de muro de contención. Sin
embargo, ni el Municipio ni el ingeniero geotécnico,
Benigno Despiau, siguieron las recomendaciones en los
trabajos de limpieza ni en el estudio que hicieron
posteriormente, afirmó Lourdes.