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Olvidadas cuatro familias de Manatí

El Nuevo Día
Lunes, 10 de octubre de 2005

Por Mildred Rivera Marrero




Cuatro familias que perdieron sus viviendas al derrumbarse un mogote en el 2004 aguardan aún por alguna ayuda municipal, estatal o federal. (Fotos / Carla D. Martínez Fernández)

Manatí - Casi un año despúes de que el derrumbe de un mogote destruyera la que fue su casa durante 20 años, Carmen Rodríguez no ha recibido ayuda para volver a tener un hogar propio y en un mes tiene que entregar la casa de alquiler en la que vive.

Al igual que Carmen, otras tres familias perdieron sus casas durante el deslizamiento de enormes piedras que ocurrió una mañana de noviembre de 2004. Otras tres resultaron con daños significativos en sus residencias, ubicadas en el urbanización de clase media Los Rosales.

Ante la imposibilidad de poder ocupar su casa nuevamente por la destrucción y por lo riesgoso del lugar, Carmen decidió entregar su casa al banco en las pasadas semanas.

Su antiguo vecino, Héctor Alvarez, decidió hacer lo mismo, así como los padres de Lourdes Román. Los tres infortunados propietarios se quejaron de que el alcalde, Juan Aubín Cruz Manzano, les prometió inicialmente villas y castillos y, luego, el pasado agosto les dijo que no los ayudará porque sus ingresos superan los $1,000 al mes. El Nuevo Día llamó a Cruz Manzano esta semana para solicitarle su versión e informó la razón de la llamada. El funcionario no contestó las llamadas, en cambio, coordinó una reunión entre el grupo damnificado y una empleada de la Oficina del Representante Autorizado del Gobernador ante FEMA. Carmen Ana Abrahamson les informó a los afectados sobre un programa federal que podría compensarles el 75% del valor de tasación de sus residencias, mientras Cruz Manzano, por su parte, se comprometió a buscar el otro 25%.

Ahora, Carmen tendrá que solicitarle al banco que hipotecó su casa que detenga el proceso de entrega de su vivienda para solicitar la ayuda federal, que puede concretarse en tres o cuatro meses.

“Sería la última esperanza”, manifestó Carmen. Eso podría representar un final feliz para el trío, particularmente para Héctor, a quien Cruz Manzano le prometió un terreno luego del derrumbe. A las familias cuyas casas fueron afectadas, el Alcalde les prometió sufragar las reparaciones. Los afectados nunca recibieron esas ayudas municipales.

Pero tampoco fueron auxiliados por otras agencias porque el Alcalde novoprogresista los desalentó a gestionarlas.

“Nos decía: déjenme eso a mí. Dejen que suba (a la presidencia del Senado) Pedro Rosselló”, recordó Lourdes Román, cuyos padres perdieron la casa. Ahora, se preparan para vivir en un cuarto de la casa de Lourdes.

“Si nos hubiesen dicho esto mucho antes, nosotros hubiésemos buscado ayuda (en otras agencias)”, criticó Héctor, al puntualizar que inicialmente se pautó una reunión para febrero y Cruz Manzano la dilató hasta agosto. En la misma, el funcionario les dijo que no podía ayudarlos porque se lo impedía la Ley de Etica y la Ley de Municipios Autónomos, agregó Héctor.

De todas las promesas, lo único que hizo el Alcalde novoprogresista fue pagarle a las familias afectadas el alquiler de viviendas en otros sectores. Pero los fondos que usó fueron unos asignados por la entonces gobernadora, Sila María Calderón, aseguraron los residentes. Esa ayuda era por un año por lo que caduca el próximo mes. “Todos los ahorros de mi vida están en esa casa. Ahí está mi sala, mi cuarto, ésa es mi cocina. Yo salí solamente con la ropa que tenía puesta”, afirmó Carmen mientras señalaba hacia una de las casas que todavía está cubierta de piedras y de la cual salen varillas retorcidas.

“Yo entiendo que no se puede reconstruir, pero alguna ayuda nos deben de dar. ¿Cómo es posible que se deje desprovistos a los que son de la clase media?”, cuestionó Carmen indignada.

Por su parte, Lourdes explicó que un estudio ambiental de 1978 al que tuvo acceso señala que antes de construir en el lugar había que hacer exámenes más exhaustivos del terreno.

Mientras, después del derrumbe, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, recomendó que se estudiara la estabilidad de lo que quedó del mogote y que se mantuviera el material que cayó en el lugar para que sirviera como una especie de muro de contención. Sin embargo, ni el Municipio ni el ingeniero geotécnico, Benigno Despiau, siguieron las recomendaciones en los trabajos de limpieza ni en el estudio que hicieron posteriormente, afirmó Lourdes.

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