Aniversario del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico.
 

sábado, 20 de febrero de 2010

Celebración en la Hacienda la Esperanza

 

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Vídeo de la maquinaria y el trapiche

Por Johnny Torres Rivera

Por fin, y tras largos años de espera, se levantó el velo de misterio que se cernía sobre las ruinas de la antigua central La Esperanza en Manatí. El Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico decidió celebrar su fiesta del aniversario número 40 en estos predios, para lo cual abrió de par en par los portones que por tanto tiempo vedaron el paso, e invitó a las comunidades aledañas y el público en general a pasear por toda la hacienda y ser partícipes de los festejos.

A pesar de unas persistentes lloviznas, al convite acudieron decenas de personas. Las primeras visitas las recibió la vetusta casona, que fue morada de don José Ramón Demetrio Fernández y Martínez, Marqués de la Esperanza. El avanzado deterioro causado por los años de un total abandono, y peor aún, los daños ocasionados por el huracán Hugo en el 1989 impidieron que fuera posible realizar una restauración, como tal, de la estructura. No obstante, se logró una reconstrucción de la casona que refleja lo más fielmente posible el estilo arquitectónico y su apariencia original.

La planta baja alberga un laboratorio ecológico dotado con las herramientas y recursos más avanzados para la investigación científica sobre el medio ambiente. Aquí se encuentran las secciones asignadas a las investigaciones sobre los murciélagos y la espeleología, botánica, crustáceos, ornitología, arqueología y la zona costera.

El segundo piso está destinado al área de interpretaciones, constituida por secciones donde se exhiben piezas históricas de la Hacienda del siglo 19, tales como: mobiliario típico de la época decimonónica, una extensa colección de diversos machetes que fueron utilizados para el corte de la caña de azúcar, un amplio bordado donde figuran escritas las querellas que a los esclavos se les permitía levantar contra sus amos; además de estaciones gráficas, ilustrativas de los trabajos llevados a cabo en toda la extensión de los terrenos de la Hacienda la Esperanza.

La ceremonia de la conmemoración tuvo lugar en la reconstruida "casa de purga". El licenciado Fernando Lloveras San Miguel, Director Ejecutivo, destacó la labor desempeñada por el Fideicomiso de Conservación durante las últimas cuatro décadas, en la protección de terrenos ecológicamente insustituibles, que constituye su misión central. Hoy la organización cuenta con las bahías y lagunas bio-luminiscentes de la Parguera en Lajas y las Cabezas de San Juan en Fajardo; el bosque cafetalero de la Hacienda Buena Vista; el Cañón de San Cristóbal en Barranquitas y Aibonito; las corrientes subterráneas del río Encantado en el Carso; los valles aluviales de la Hacienda La Esperanza en Manatí; los Guajonales de Maunabo; el bosque seco de Bahía Ballena; las Cuevas del Convento en Guayanilla y Peñuelas; los manglares de la antigua base militar en Ceiba; y desde luego la Reserva Natural doña Inés María Mendoza en Punta Yegua, Yabucoa. "Hoy contamos con más de 23,000 cuerdas de terreno bajo la tutela del Fideicomiso" señaló.

Según el lic. Lloveras, los fundadores del Fideicomiso de Conservación establecieron algo más allá que simplemente un banco de terrenos valiosos. La organización se conceptualiza como un gran ejemplo de una institución privada al servicio de un fin público.

"Durante la formación del Fideicomiso de Conservación, nos dimos cuenta de la necesidad de explicar nuestra misión. Muchas personas no entendían el porqué protegíamos tan celosamente nuestras áreas naturales. Era bien difícil para algunos entender por qué ciertos terrenos simplemente no podían utilizarse para el desarrollo, según cada cual lo definía. Y así comenzamos a realizar encuentros con la naturaleza. Hoy los intérpretes ambientales del Fideicomiso ofrecen a más de 80,000 personas por año una programación de sobre 50 encuentros que enfocan en la importancia de nuestros sistemas ecológicos y en la huella humana en cada uno de ellos.

Nuestros intérpretes ambientales al igual que nuestro personal de apoyo se han preparado con las mejores herramientas de interpretación y conservación a nivel mundial. Los invito a todos a que visiten a nuestras áreas naturales, que son suyas, para que nos ayuden a conservar"

Conducente a estos propósitos, uno de los programas más exitoso del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico ha sido "El Ciudadano Científico" auspiciado por el National Science Foundation, para desarrollar ciudadanos científicos voluntarios que participen activamente en la investigación ecológica en la Reserva Natural Hacienda La Esperanza, Cualquier persona de 12 años o más puede participar en alguna de las investigaciones que se realicen como parte de los seis proyectos científicos que se llevan a cabo en la Hacienda La Esperanza. Cada investigación es supervisada por un científico reconocido en su campo.

Durante el evento se enfatizó en el lanzamiento de la campaña para el programa "Mapa de Vida". La alocución referente al tema estuvo a cargo de Jorge Báez Martínez, Director de Operaciones.

Esta es una herramienta cuyo propósito primordial es compilar toda la información relacionada con los ecosistemas que existan el la Isla. El esfuerzo se enfocará en el diseño, desarrollo e implementación de un ambicioso proyecto, dirigido hacia la creación de una voluminosa y compleja base de datos digital, cuya interfase operativa para su interpretación y utilización se fundamenta en un mapa virtual, multidimensional e interactivo. Por medio de esta imagen geográfica virtual, compuesta de capas interrelacionadas, será posible introducir al sistema los datos recolectados, procesarlos y acceder a la información almacenada, e inclusive desplazarse de forma lineal entre fechas para observar cambios ocurridos en lapsos específicos de tiempo.

"Con este sistema computadorizado buscamos no tan sólo conservar con sentido los sistemas ecológicos, sino también buscamos comenzar un debate sano, sobre bases objetivas, de cómo convivir con la naturaleza. Nos permite identificar y medir impactos y predecir los efectos de las decisiones que vamos a tomar. Nos va a ayudar a establecer escenarios de uso de terrenos e identificar áreas que se deben proteger, áreas de alto valor ecológico, y va a establecer mucho mejor comunicación entre los usuarios de terrenos”, aseveró Lloveras.

"Esta herramienta estará disponible a todos los sectores, a los estudiantes, los científicos, desarrolladores y ambientalistas. En fin, es una herramienta para todos los puertorriqueños. Este sistema, que conlleva un proceso continuo de retroalimentación, se encuentra en su etapa de validación y pronto podrá rendir frutos" acotó el lic. Lloveras
 


Máquina de vapor y trapiche.  Archivos HAE del 1976.

El momento cumbre de la actividad ocurrió con la puesta en marcha de la réplica del trapiche y la máquina de vapor que en el pasado existió en ese lugar. Para la construcción del artefacto mecánico se utilizaron como modelo, antiguas piezas que aún existen almacenadas, planos y diagramas de la maquinaria original. El trapiche logró exprimir la caña que le fue suministrada y produjo el pardo y dulzón guarapo, primer paso en la elaboración del azúcar de caña.