Importante hallazgo en Iglesia de Manatí
El Norte
Edición del 11 al 17 de febrero
de 2009
Por
Sandra J. Kuilan Torres
MANATI /En medio del altar mayor de la Iglesia Nuestra Señora de la
Candelaria y San Matías Apóstol, el Padre Emilio Tovar halló una tumba con
restos humanos que piensa, pueden ser los restos de Pedro Menéndez de Valdés,
primer teniente a guerra de Manatí o del fundador del pueblo, Antonio Durán de
Villafañe.
Una capa de loza y cemento de cerca de diez pulgadas separaron durante siglos
la sepultura del mundo exterior. El sacerdote confesó que siempre tuvo la
sospecha de que en el lugar tenía que haber alguna reliquia y sospechaba que se
trataba de una tumba.
“Yo siempre estuve seguro de que había algo; no sabía qué, pero sabía
que tenía que haber algo”, sostuvo.
Fue el pasado 20 de enero el día que comenzó con una excavación que resultó
de 34 pulgadas de profundidad, 27 de ancho y 77 de largo. De la caja del
enterramiento no quedaba nada. Se recuperaron algunos clavos y partes de la
osamenta. La tierra se fue almacenando en uno de los salones al lado del Altar
Mayor.
Cuenta
el sacerdote que “primero se rompió con barrenos la loza y tan pronto pasaba
el cemento se iba fácilmente”. Al terminar de remover la tierra y los
restos, escarbó un poco más muy cerca del lugar del hallazgo para ver si daba
con otra sepultura, pero pronto supo que había no nada más que tierra. Sin
embargo, piensa que es probable que existan otras tumbas en otras áreas del
altar, pero para descubrirlo habría que romper todo el piso y esa sería una
empresa de muchas exigencias.
El arqueólogo y antropólogo, Carlos M. Ayes Suárez, tomó muestras del
material que se extrajo de la tumba con el propósito de analizarlo y tratar de
obtener información que ayude a determinar de quién o quiénes fueron
sepultados en el lugar.
El Padre Tovar documentó todo el proceso. Explicó que la tumba fue hecha en
ladrillo, una característica que evidencia su antigüedad, y ahora se propone
colocar algún material que la proteja. Luego, se colocará una fila de lozas
blancas en mármol.
En
la iglesia Nuestra Señora de la Candelaria y San Matías Apóstol, el Padre
Tovar ha hecho varios descubrimientos que ayudan a comprender mejor la historia
de Manatí. Aunque se sabe que ésta iglesia es una de las más antiguas del país,
los historiadores no se han puesto de acuerdo en cuanto a la fecha de su fundación.
Ayes Suárez explicó que la ermita original fue construida en una piedra
conocida como cillares traída del pueblo de Ciales y de las costas de
Manatí. Se cree que la construcción fue cerca del 1593, cuando Diego Menéndez
de Valdés, primer Teniente a Guerras, decidió abandonar la capital para vivir
en Manatí.
Los libros mencionan el 1738 como el año de fundación del pueblo, pero el
mismo Padre Tovar piensa que fue mucho antes. Se sabe que desde a finales del
siglo 17 ya se hablaba de la existencia de un poblado en la zona.
En distintas partes del interior del templo, el sacerdote ha excavado y
descubierto restos de antiguos pobladores de Manatí. Llama la atención que en
una de las excavaciones que el sacerdote hizo en la nave central halló los
restos de una persona interrumpidos a la mitad del cuerpo por una de las
columnas laterales.
“Las mejores muestras de arte barroco en Puerto Rico están probablemente
en esta iglesia”, dijo el arqueólogo. Se trata de la Cruz de Atrio, la Piedra
de Pentecostés y la alacena de la sacristía.
El templo Nuestra Señora de la Candelaria y San Matías Apóstol guarda
incontables recuerdos y antigüedades. La puerta principal hecha en madera de
ausubo tiene 250 años. En un pequeño museo el sacerdote colocó todos los
objetos que ha logrado rescatar del olvido; candelabros, lámparas, pedazos de
la estructura original, piezas del altar y muchos objetos que pertenecieron a
una época.
“Esto no es un museo es una Iglesia” afirmaba el Padre Tovar a la vez que
reconocía que la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria y San Matías Apóstol
recién le ha revelado evidencia de la antigüedad del pueblo.
|