24 al 30 de noviembre de
2010
Por Oliver Otero / El Norte
Reconocida como una de las
estructuras más antiguas de la zona norte del país, la
parroquia Nuestra Señora de la Candelaria y San Matías
Apóstol de Manatí esconde muchos secretos.
Primero es su origen. La evidencia arqueológica reveló que
originalmente fue un enclave militar que consistía de un
torreón o torre de observación.
El arqueólogo Carlos Ayes explicó qué la construcción del
torreón militar fue por las "amenazas inminentes" que
tenían los primeros colonizadores que se establecieron en
la zona.
"Posiblemente los habitantes se sentían amenazados por los
tainos, los esclavos, ataques de indios caribes y los
piratas, porque originalmente en la riviera del Río Grande
de Manatí habitaba una gran población de indígenas",
mencionó Ayes.
Sin embargo, el arqueólogo indicó que al disminuir el
peligro de ataques, el torreón militar pasó a ser una
ermita religiosa como parte de la misión ordenada a los
conquistadores de "evangelizar".
"Como parte del proceso de evangelización de los indios se
aprovechó la edificación para adecuarlo a la función de
una ermita", reveló el investigador.
La antigua ermita o capilla se localizaba donde hoy se
encuentra el altar de la iglesia. El cambio de edificación
militar a religiosa ocurrió en el siglo XVI cuando se
añadieron dos pequeños cuartos. Éstos representan la
sacristía y en su interior existen cuatro cabezas pequeñas
talladas en piedra simbolizando uno de los personajes
mitológicos tainos llamado Macocael.
"Macocael es el hombre sin párpados identificado como el
guardián de las cuevas y en total hay ocho cabezas.
Además, dentro de la estructura exjsten otros tallados en
piedra del estilo barroco", contó Ayes.
Las cabezas de la mitología taina esculpidas en la
parroquia eran para indicarles a los indios que la ermita
era un lugar sagrado y de respeto.
SEGUNDA AMPLIACIÓN
Entre tanto, para 1759 el aumento de la población provocó
la segunda modificación de la iglesia.
"La expansión de la ermita se observa porque cuando se
demolían paredes de lugares sagrados, como la iglesia, esa
materia prima no se podía botar y había que empotrarla en
las paredes de la nueva estructura. Eso se puede ver en la
parroquia", evidenció el arqueólogo. Mientras tanto, en
1864 se hace una nueva renovación que incluía un
baptisterio y un área para el coro. Esta modificación es
la estructura que se aprecia en el presente.
Las tres ampliaciones realizadas en la parroquia desde el
siglo XVI han maravillado a los historiadores por la
cantidad de osamentas que siguen apareciendo en su suelo.
Esto evidencia la existencia de un cementerio aledaño a la
iglesia.
"Durante excavaciones recientes en el interior de la
iglesia aparecieron varios enterramientos. Esto sugiere
que la ampliación de la misma se hizo encima del
cementerio lo que descarta la teoría de que los sepulcros
se hacían dentro de la iglesia", explicó Ayes.
SIGNO DE LA MUERTE
Uno de los detalles más importantes es el símbolo de la
muerte cristiana al lado norte de la parroquia. El mismo
está tallado en piedra caliza y se aprecia una cruz
gloriosa que representa el calvario encima de una calavera
significando la muerte.
El párroco de la iglesia, Emilio Tobar, explicó que
originalmente estaba pintado de rojo en representación de
la sangre, ya que había un cementerio.
"Cuando los feligreses entraban a la iglesia lo hacían por
el cementerio. Entonces, recibían el mensaje de que al
momento de la muerte todo es vanidad y nada de gloria. Por
eso los cementerios tenían lápidas sin nombre", dijo.
LA CRUZ DE ATRIO
La Cruz de Atrio representa una de las muestras más
importantes del arte barroco tallado en piedra en el Nuevo
Mundo. Esta obra fue una vez un enorme bloque de piedra
caliza y formó parte de la antigua ermita hasta ser
trasladada al antiguo cementerio de Manatí.