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Una población estable, pero
delicada.
Los enormes e inocentes manatíes, primos de los elefantes, llevan siglos
habitando nuestras costas.
Lentamente, nadan por las praderas de yerbas marinas donde se alimentan.
Sin embargo, durante los últimos años las actividades humanas han
representado su mayor amenaza.
En días recientes tras una demanda de la organización Center for
Biological Diversity al Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre (USFSW),
se informó que el censo de dicha agencia reflejaba un número de manatíes
en Puerto Rico de 72.
Sin embargo, en entrevista con Primera Hora, la subdirectora del USFWS en
Puerto Rico, la ecóloga Marelisa Rivera, informó que ése es el número
mínimo de individuos evidenciado en un censo aéreo realizado en el año
2009. La funcionaria aseguró que la población de manatíes fluctúa entre
150 a 200 individuos.
“El número 72 es el mínimo que se ha visto y consistió de 64 adultos y
ocho bebés. Los censos aéreos tienen mucho error para detectar porque se
hacen a 750 pies de alto. Desde el 1991 hasta el 2002 se han registrado
censos en los que se han visto hasta 117 animales en la Isla", explicó la
perito.
Les gusta el sur y sureste de puerto rico
Según Rivera, Ceiba, Guayama, Guayanilla y la zona de Mayagüez son lugares
donde hay muchas praderas de algas marinas y aguas calmadas con acceso a
la boca de los ríos donde se observan muchos manatíes. En los ríos toman
agua dulce.
De su parte, el biólogo marino Antonio Mignucci, director de la Red
Caribeña de Varamientos, dijo que los censos que él ha hecho en
helicóptero entre Ponce y Cabo Rojo han evidenciado de 35 a 40 manatíes en
el agua. De Ponce a Patillas se han observado de 45 a 50.
En su libro El Manatí de Puerto Rico establece que las áreas donde más
abundan estos mamíferos son entre Fajardo y Ceiba, y en la bahía de Jobos
entre Guayama y Salinas.
“Es una dualidad la situación con los manatíes. La población está estable,
pero el número es muy poquito para bajar la guardia. Estamos hablando de
300 a 350 animales. Es un número bien pequeño y cualquier evento
catastrófico o natural se pudiera llevar a la mitad de la población. Uno
de estos escenarios pudiera ser un derrame de aceite que pueda afectar las
algas marinas u otra contaminación que se dé en el lugar”, dijo Mignucci.
Los manatíes son mamíferos que están en peligro de extinción porque son
más los animales que mueren que los que nacen y eso en gran medida se debe
a los choques con embarcaciones y la interacción con los seres humanos.
Son chulos pero no se malcrían
Uno de los problemas que contribuyen a exponer a los manatíes a las áreas
de lanchas y botes motorizados es que algunas personas sacan la manguera y
les dan agua dulce, lo que hacer que éstos se mantengan más cerca de las
marinas.
“No se supone, por ley, que uno cambie el comportamiento de los manatíes.
En áreas cercanas a los humanos están más propensos a golpes”, dijo
Mignucci.
El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, el Programa de
Rescate de Mamíferos Marinos, en colaboración con el Zoológico de Puerto
Rico, se está haciendo cargo de los manatíes que se encuentran varados.
En el mes de noviembre de 2009 un bebé manatí se quedó varado en el cayo
La Barca en Salinas. Many, como llegó a llamarse, murió por desnutrición,
informó Grisel Rodríguez Ferrer, bióloga y coordinadora del programa de
varamientos del DRNA.
“Ese manatí dependía de su mamá y murió por desnutrición. Estaba muy
delgadito cuando se encontró”.
Moisés vive en la costa este
Para aquellos que se pregunten dónde está Moisés, el manatí que se ganó el
corazón de cientos de puertorriqueños en el año 1991 cuando fue rescatado
debajo de un puente de Levittown, sepan que desde el año 1994, cuando fue
liberado, Moisés vive en las costas de Naguabo y tiene 18 años de edad.
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