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marzo 23, 2011

Narcoguerra en Manatí


Miguel Rivera Puig/ EL VOCERO
 


MANATI – El cadáver parcialmente calcinado de un individuo –que no ha sido identificado– que tenía sus manos atadas con un cable a las espaldas y una soga al cuello, fue encontrado en la mañana de ayer en el sector Palo Alto, en el barrio Río Arriba Poniente. La Policía junto a personal del Instituto de Ciencias Forenses trabajan para dar con la identidad de la víctima, quien no figura en la lista de personas desaparecidas.

El hallazgo ocurrió unas 12 horas después de que en una balacera en la barriada San José, de este municipio, fuera asesinado viciosamente un joven mecánico que estaba sentado en el patio de su hogar fumando un cigarrillo, otra víctima inocente de una narcoguerra que lleva tiempo y que el viernes cobró otra vida inocente, la de la licenciada Dimaries Broco.

En el caso del mecánico José A. Ortiz Rivera, de 26 años de edad, éste fue alcanzado en el costado izquierdo por una de las balas disparadas contra Omar Ortiz Rosado, de 31 años, quien pasaba en su vehículo Volkswagen Jetta modelo de 1997 frente a la casa 78 en la carretera PR-604.

Omar recibió un balazo en la cabeza y heridas en ambas manos, se hallaba en condición extremadamente crítica en el Centro Médico de Río Piedras. Éste le había dado transportación al deambulante Víctor Ramos González, de 73 años, quien recibió ocho balazos en la espalda y se haya en estado de gravedad.

Confidencias comprometedoras

De acuerdo a diversas fuentes, desde hace meses los cabecillas de las narcobandas de los caseríos Zorrilla, Los Murales y Villa Angelina le declararon la guerra a los de Campo Alegre.

La guerra ha cobrado unas 10 vidas desde finales de año y los del bando de Campo Alegre comenzaron a tomar venganza y rechazaron una oferta de paz de sus atacantes.

El superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha le dijo a EL VOCERO que las autoridades ocuparon indefinidamente los residenciales públicos Campo Alegre y Zorrilla, y adelantó que próximamente harán los mismo en el residencial Villa Angelina, “mientras identificamos todos los integrantes de esta organización criminal. Sabemos quiénes son sus cabecillas. Lo cierto es que nunca habíamos visto tanta violencia en Manatí en tan corto tiempo”. El funcionario agregó que han puesto todos los recursos disponibles para aumentar la vigilancia en esa zona,

Según las fuentes, Rolando (Nandi) Torres Calderón, de 40 años de edad, contra quien iba dirigido el ataque en la noche del viernes cuando fue asesinada la abogada Broco, era uno de los cabecillas de la banda de ‘Morro’, quien controla Zorrilla, Los Murales y Villa Angelina.
‘Morro’ se encuentra enfermo y había comenzado a delegar poder, mientras atendía sus negocios “legítimos” en el estado de Florida.
Tanto ‘Morro’ como Nandi habían llegado a Manatí hace años procedentes del residencial Llorens Torres, en Santurce, y no tardaron en tomar el control. Algunos de los allegados a ‘Morro’, conocidos por apodos como ‘Capao’, ‘Checo’ y ‘Nitro’, no tuvieron problemas en ver la sucesión, pero otros se incomodaron y se fueron con el bando de Campo Alegre.

Nandi fue perseguido el viernes por la noche cuando se dirigía al área metropolitana, y fue atacado a tiros en la salida 24 de la autopista José De Diego, en Dorado, resultando ileso. La licenciada Broco, que iba en su guagua de regreso a su hogar, recibió un balazo en la boca, que le segó la vida. Minutos después un vehículo atropelló a Nandi, quien murió al caer desde un puente.
La Policía hasta ayer no había relacionado las muertes de Manatí con la que ocurrió en Dorado ni con la narcoguerra de la que los ciudadanos hablan con temor.

En el caso del mecánico, familiares, vecinos y amigos lamentaban su muerte que ocurrió casi frente a su esposa e hijo.

Otro asesinato se registró a las 2:20 de la madrugada en el residencial Aponte, a pasos de la Comandancia de la Región de Aguadilla. Un individuo identificado como Calib Amar Alah Cubero, de 30 años de edad, apodado ‘Colorao’, fue ultimado por un pistolero que lo alcanzó con múltiples disparos en el pecho.

De otra parte, un magistrado en Caguas le señaló una fianza de $65 mil a Luis Ayala Caraballo, de 45 años de edad, vecino del barrio Minillas, en Bayamón, por el asesinato de William Marcano Morales, de 18 años de edad, quien fue baleado el 12 de febrero y murió el pasado viernes.

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