MANATI – El cadáver parcialmente
calcinado de un individuo –que no ha sido identificado–
que tenía sus manos atadas con un cable a las espaldas y
una soga al cuello, fue encontrado en la mañana de ayer en
el sector Palo Alto, en el barrio Río Arriba Poniente. La
Policía junto a personal del Instituto de Ciencias
Forenses trabajan para dar con la identidad de la víctima,
quien no figura en la lista de personas desaparecidas.
El hallazgo ocurrió unas 12 horas después de que en una
balacera en la barriada San José, de este municipio, fuera
asesinado viciosamente un joven mecánico que estaba
sentado en el patio de su hogar fumando un cigarrillo,
otra víctima inocente de una narcoguerra que lleva tiempo
y que el viernes cobró otra vida inocente, la de la
licenciada Dimaries Broco.
En el caso del mecánico José A. Ortiz Rivera, de 26 años
de edad, éste fue alcanzado en el costado izquierdo por
una de las balas disparadas contra Omar Ortiz Rosado, de
31 años, quien pasaba en su vehículo Volkswagen Jetta
modelo de 1997 frente a la casa 78 en la carretera PR-604.
Omar recibió un balazo en la cabeza y heridas en ambas
manos, se hallaba en condición extremadamente crítica en
el Centro Médico de Río Piedras. Éste le había dado
transportación al deambulante Víctor Ramos González, de 73
años, quien recibió ocho balazos en la espalda y se haya
en estado de gravedad.
Confidencias comprometedoras
De acuerdo a diversas fuentes, desde hace meses los
cabecillas de las narcobandas de los caseríos Zorrilla,
Los Murales y Villa Angelina le declararon la guerra a los
de Campo Alegre.
La guerra ha cobrado unas 10 vidas desde finales de año y
los del bando de Campo Alegre comenzaron a tomar venganza
y rechazaron una oferta de paz de sus atacantes.
El superintendente de la Policía, José Figueroa Sancha le
dijo a EL VOCERO que las autoridades ocuparon
indefinidamente los residenciales públicos Campo Alegre y
Zorrilla, y adelantó que próximamente harán los mismo en
el residencial Villa Angelina, “mientras identificamos
todos los integrantes de esta organización criminal.
Sabemos quiénes son sus cabecillas. Lo cierto es que nunca
habíamos visto tanta violencia en Manatí en tan corto
tiempo”. El funcionario agregó que han puesto todos los
recursos disponibles para aumentar la vigilancia en esa
zona,
Según las fuentes, Rolando (Nandi) Torres Calderón, de 40
años de edad, contra quien iba dirigido el ataque en la
noche del viernes cuando fue asesinada la abogada Broco,
era uno de los cabecillas de la banda de ‘Morro’, quien
controla Zorrilla, Los Murales y Villa Angelina.
‘Morro’ se encuentra enfermo y había comenzado a delegar
poder, mientras atendía sus negocios “legítimos” en el
estado de Florida.
Tanto ‘Morro’ como Nandi habían llegado a Manatí hace años
procedentes del residencial Llorens Torres, en Santurce, y
no tardaron en tomar el control. Algunos de los allegados
a ‘Morro’, conocidos por apodos como ‘Capao’, ‘Checo’ y
‘Nitro’, no tuvieron problemas en ver la sucesión, pero
otros se incomodaron y se fueron con el bando de Campo
Alegre.
Nandi fue perseguido el viernes por la noche cuando se
dirigía al área metropolitana, y fue atacado a tiros en la
salida 24 de la autopista José De Diego, en Dorado,
resultando ileso. La licenciada Broco, que iba en su
guagua de regreso a su hogar, recibió un balazo en la
boca, que le segó la vida. Minutos después un vehículo
atropelló a Nandi, quien murió al caer desde un puente.
La Policía hasta ayer no había relacionado las muertes de
Manatí con la que ocurrió en Dorado ni con la narcoguerra
de la que los ciudadanos hablan con temor.
En el caso del mecánico, familiares, vecinos y amigos
lamentaban su muerte que ocurrió casi frente a su esposa e
hijo.
Otro asesinato se registró a las 2:20 de la madrugada en
el residencial Aponte, a pasos de la Comandancia de la
Región de Aguadilla. Un individuo identificado como Calib
Amar Alah Cubero, de 30 años de edad, apodado ‘Colorao’,
fue ultimado por un pistolero que lo alcanzó con múltiples
disparos en el pecho.
De otra parte, un magistrado en Caguas le señaló una
fianza de $65 mil a Luis Ayala Caraballo, de 45 años de
edad, vecino del barrio Minillas, en Bayamón, por el
asesinato de William Marcano Morales, de 18 años de edad,
quien fue baleado el 12 de febrero y murió el pasado
viernes.