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Desde febrero pasado, el nivel del mar en
varias secciones de la playa en Punta Manatí se ha reducido
aproximadamente 30 metros horizontales, según los resultados
preliminares de una investigación científica.
En consecuencia, según el estudio, la roca de playa que antes
estaba sumergida, así como las praderas de algas, abanicos de
mar y corales como los del género Acropora y el coral cerebro (Montastrea
anularis) han quedado expuestos hasta dos pulgadas por encima
del agua.
La geóloga marina Maritza Barreto, investigadora principal del
estudio “Entendiendo nuestras costas y los procesos que las
impactan”, explicó que, así como ocurrió al sur del País a
finales del mes pasado, la reducción en el nivel del mar en
Manatí podría deberse a las mareas, ya que la Luna está más
cerca de la Tierra en estos días.
No obstante, aclaró que los cambios en la playa de Punta Manatí
comenzaron “mucho antes” que los del sur, específicamente en
febrero. “Esto es una evidencia importante, ya que indica que en
una sola playa pueden encontrarse diferencias importantes,
debido a la interacción de variables que actúan al mismo
tiempo”, expuso.
Dichas variables, continuó Barreto, pueden incluir diastrofismo,
es decir, que el movimiento de las placas tectónicas reduzca el
nivel del mar. “Esto quedó demostrado en Indonesia tras el
tsunami de 2004”, comentó.
“También puede que esté sucediendo algún evento de circulación
oceánica, al norte o al sur, que esté dando variabilidad de
agua. Asimismo, puede que el fondo marino esté acumulando más
sedimentos por las descargas (del río Grande de Manatí). Quizás
se han creado vórtices por cambios meteorológicos o hay cambios
en las condiciones físicas del agua que cambian su volumen”,
dijo la geóloga al abundar en otras causas para la reducción.
Cuestionada sobre cómo sus hallazgos preliminares contradicen
las teorías de un aumento en el nivel del mar a causa del
calentamiento global, Barreto indicó que “aunque hay tendencias
generales, no podemos aplicarlas a nivel local, lo que nos
demuestra que antes de tomar una decisión sobre un área tenemos
que monitorearla”.
La experta apuntó que el estudio forma parte del programa
Ciudadano Científico del Fideicomiso de Conservación de Puerto
Rico. La investigación se dividió en tres actividades: definir
una zona de monitoreo permanente de playa para tomar medidas de
perfiles (extensión y elevación), colección de sedimentos y
fotografías.
Además de dos asistentes, Barreto cuenta con la participación de
estudiantes de geografía, antropología, ciencias ambientales y
planificación de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras.
También con personas de la comunidad, retirados y entidades
públicas y privadas.
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