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Las hermanas del monasterio Madre de Dios, quienes confeccionan las hostias que se consagran en las parroquias a nivel isla, estrenarán mañana la nueva estructura en el barrio Pugnado, en Manatí. (Para Primera Hora / Edgar Vázquez Colón)
 

Religiosas contemplativas con nuevo monasterio


viernes, 6 de noviembre de 2009
WILMA MALDONADO ARRIGOITÍA / Primera Hora



Utuado. Tras muchas dificultades, las religiosas del monasterio Madre de Dios estrenarán un nuevo hogar que las alejará físicamente – pero no espiritualmente– de Utuado, pueblo que durante varias décadas las acogió.

Las Hermanas Contemplativas estrenarán mañana, sábado, su nuevo monasterio en el barrio Pugnado, en Manatí, en terrenos que les fueron donados después que ingenieros determinaron que el edificio de Utuado era peligroso para su seguridad.

El 7 de octubre de 1985, los cimientos del monasterio, ubicado en el barrio Viví Arriba, se estremecieron tras las intensas lluvias que provocaron el mortal deslizamiento en el barrio Mameyes, en Ponce.

“Nosotras estábamos sin luz cuando sentimos aquel ruido estruendoso y vinimos a ver con linternas. Un olor a tierra fresca se sintió en toda la casa”, recordó en una entrevista anterior con Primera Hora la hermana sor Juana María de Jesús.

Cuando se fijaron bien, los muros de contención que tenía como apoyo la estructura se deslizaron y dejaron al descubierto algunas áreas de la edificación, que quedó agrietada en paredes exteriores e interiores.

Después de muchos esfuerzos y gracias a la cooperación de muchas personas, incluyendo el apoyo del obispo de Arecibo, monseñor Iñaki Mallona, el nuevo edificio pudo construirse.

“Gracias a esas ayudas y atenciones, estamos dando fin a esta obra que encierra la historia de muchos milagros en medio de grandes dificultades”, señalaron las hermanas en una carta a las personas que de alguna manera han colaborado en el esfuerzo de levantar el nuevo monasterio. “La protección de Dios se ha hecho patente, y hoy podemos cantar, como María, las misericordias del Señor”, destacaron en la misiva.

El sábado, Mallona, quien ha insistido en que el proceso de levantar el monasterio ha sido milagroso, dirigirá una actividad de bendición.

En el nuevo edificio, las religiosas continuarán su tarea de elaboración de las hostias que se consagrarán en muchas de las parroquias a través de la Isla. Al día confeccionan unas 25,000 hostias que son repartidas a través del correo.


Nuevo convento

En el lugar residirán en clausura 34 hermanas, la mayoría puertorriqueñas. Las religiosas no salen de su monasterio, no tienen televisión, no escuchan radio, no visitan a sus familias pero reciben cartas y llamadas telefónicas. También reciben visitas con las que hablan a través de las rejas del convento. El canto es parte esencial en las vidas de estas monjitas que tiene un coro cuyas voces suenen nítidamente cuando interpretan salmos y otros himnos.