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Un grupo de los niños de la escuela Cruz Rosa Rivas que hacen posible que el plantel se mantenga como el de mejor puntuación en las Pruebas Puertorriqueñas de Aprovechamiento Académico. (Ángel M. Rivera)
La receta del éxito de un plantel

Maestros bien motivados y padres comprometidos equivalen a estudiantes exitosos, esta es la ecuación ganadora de la escuela Cruz Rosa Rivas.


lunez, 28 de Enero de 2008
Por Camile Roldán Soto/ Nuevo Día


Manatí - Algunos hablan del trabajo en equipo. Otros, de la eficiente dirección o la integración de la comunidad.

Pero prácticamente todo el que intenta explicar cómo la escuela elemental Cruz Rosa Rivas, en Manatí, ha logrado mantenerse como el plantel de mejor puntuación en las Pruebas Puertorriqueñas de Aprovechamiento Académico repite la misma frase: “Esto aquí es como una familia”.

Lo dice, primero que nadie, la directora, Carmen Santiago.

Cuando habla sobre la labor que se realiza en el plantel no olvida reconocer a nadie. Cada empleado de la escuela, desde quien prepara el alimento hasta quien imparte la lección del día es para ella una pieza fundamental del complicado engranaje que hace funcionar la escuela como una maquinaria bien aceitada.

“Yo doy el 100% y ellos dan el 101%”, afirma Santiago, al referirse a la labor de los empleados docentes y no docentes.

Como ejemplo para demostrar ese compromiso contó que una vez la empleada de limpieza de la escuela, como si dijera cualquier cosa, se ofreció a ir a lavar las ventanas de la oficina un sábado porque durante la semana era muy complicado debido al entra y sale de personas.

El día de la visita sin avisar de El Nuevo Día, el plantel exhibía impresionantes decoraciones navideñas que fueron preparadas por los maestros, progenitores y estudiantes durante el fin de semana o fuera del horario escolar.

El mismo día, un grupo de padres, madres, abuelos y abuelas se congregó a la entrada del plantel en respuesta a un llamado de la directora para organizar labores de trabajo voluntario en áreas de seguridad y ornato.


Combinación ganadora

La atmósfera en la escuela bien resumía la consigna que, según la directora, constituye la ecuación ganadora en su comunidad escolar: “maestros bien motivados y padres comprometidos equivalen a estudiantes exitosos”.

Santiago aclara que la escuela, que cuenta con 274 estudiantes, enfrenta varios de los problemas que afectan el sistema de educación pública y muy frecuentemente se presentan como grandes obstáculos para lograr excelencia académica.

Falta una subestación eléctrica para utilizar equipos tecnológicos, hay hacinamiento en los salones, se atrasan las asignaciones de fondos por parte del Departamento de Educación, hay una elevada población de estudiantes de educación especial y el 83% de los estudiantes proviene de familias por debajo del nivel de pobreza.

La manera de lidiar con las dificultades es la búsqueda de alternativas.

Santiago mantiene a los maestros bien informados sobre las oportunidades de conseguir fondos a través de propuestas federales.

Además, presta mucha atención a las necesidades particulares de cada miembro de la facultad para tenerlas muy en cuenta en su plan de trabajo.

En el plantel se combina la rigurosidad académica con la enseñanza de valores y el apoyo emocional a los estudiantes, lo que contribuye a que se sientan a gusto.

Brenda Santiago, maestra de kinder a tercero, afirma con orgullo que su escuela es “una gran familia” donde todo el mundo se conoce y se ofrece apoyo.

“A nosotros se nos dice qué se espera de cada uno de nosotros y se nos da seguimiento a las metas para asegurar que se cumplan. Tenemos una muy buena comunicación y se nos da libre albedrío en las actividades para fomentar la participación y la integración”, cuenta la educadora.

Con ella coincide Genoveva Nazario, maestra de educación especial, al afirmar que “escuelita como ésta no hay dos. Somos como una familia. Siempre estamos buscando el bien de los niños. Ese es el fin de nosotros”.