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Reclama su espacio un sumidero

mar, 4 de noviembre de 2003
EL NUEVO DIA / NOTICIAS

Por: Frances Rosario

 

 

MANATI - Alexandra Domínguez estaba en la marquesina de su hogar cuando de pronto observó cómo un sumidero reclamó su espacio natural y dejó parte de su residencia en el aire.

"El piso se deslizó completo, con la pared. Todo está agrietado. La casa está ahuecada. Se fue toda la tierra que estaba debajo (de la estructura)", indicó Domínguez mientras mostraba los estragos que provocó en su residencia el sumidero Número 4 de la urbanización Monte Verde en Manatí.

El incidente ocurrió el pasado domingo, a las 4:00 p.m., cuando tres residencias de la calle Monte Piedras de dicha urbanización cedieron ante las fuertes lluvias y los efectos del sumidero. En otras seis casas de la calle Monte Membrillo, los patios se hundieron y dejaron al descubierto los respiraderos de otros sumideros.

La construcción de esta urbanización culminó hace cinco años y estuvo a cargo de las empresas Nidco, con ede en Vega Baja. La construcción se llevó a cabo entre mogotes y un total de ocho sumideros, que fueron cercados para aislarlos de las cerca de 500 residencias de la comunidad de acceso controlado.

Domínguez dijo que hace seis años compró la residencia junto a su esposo, Aníbal Soto, por $60,000. Ayer ambos estaban afligidos porque el hogar en que empezaron a formar su familia se había desplomado.

"Compramos la casa porque la empresa (constructora) nos aseguraba que todo estaba bien. Eventualmente, en el desagüe se hizo un rotito. Yo lo retraté y lo reporté a la empresa. Pero ayer (el domingo) nosotros estábamos parados en ese piso cuando se nos fue", explicó, al mostrar cómo su verja y parte de su marquesina se hundieron en el sumidero junto a un carro que su esposo reparaba.

Según relataron los vecinos, las fuertes lluvias que cayeron desde el viernes provocaron que el sumidero se llenara y que varias calles se inundaran.

Damaris Peña, una residente que vive a orillas del sumidero y cuya casa aún se mantiene en pie, indicó que durante este periodo se sintieron temblores. "El juego de comedor se movía y los nenes míos no dormían tranquilos", dijo.

No fue hasta el domingo en la tarde que el sumidero comenzó a tragar el agua y los patios de las tres residencias de la calle Monte Piedras.

Angel Estela, quien vive en una casa alquilada que también cedió ante el sumidero, relató que la corriente que bajaba por sus patios era parecida a la creciente de un río. Recordó que cuando vio el cráter que se formó en la lavandería de su residencia, exclamó: "Por ahí se van a ir las tres casas".

LA TERCERA residencia, que quedó agrietada y ahuecada, le pertenecía a Roselee Figueroa. La joven confesó que compró su casa hace cinco años sin conocer los problemas que podía ocasionar estar cerca de un sumidero. "Se fue todo al piso", dijo acongojada.

Por otra parte, el alcalde manatieño, Juan Aubín Cruz Manzano, informó que las tres familias fueron desalojadas el domingo en la noche. La mudanza la realizó personal del municipio. Dijo que mediante una resolución de la Legislatura Municipal, que se proponía atender anoche mismo, se destinarán fondos públicos para pagar la renta de las casas donde se reubicará a las familias hasta que se resuelva quién pagará los daños. El alcalde manifestó que el municipio eximió del pago de arbitrios de construcción y de patentes municipales a la empresa para "que la renta fuera accesible a la clase media". Comentó que las familias afectadas tendrán la ayuda legal del municipio para hacer reclamaciones a los seguros y a la empresa constructora. Hasta ayer ningún representante de la empresa constructora se había comunicado con los residentes o el municipio. "Ellos van a aparecer en su momento. Para eso están los tribunales", puntualizó Cruz Manzano.

Ayer, El Nuevo Día intentó comunicarse con algún oficial de la empresa Nidco. Al cierre de esta edición, no se había recibido una respuesta a las llamadas telefónicas.