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Despedida del Año 2005. Comunidad La Luisa |
Las Doce!!! Tremenda Algarabía. La calle y el cielo se iluminan con artefactos de pirotecnia |
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Todo estaba listo para esperar con regocijo el conteo final que marcaría la partida del ya viejo año 2005 y darle la bienvenida al nuevo año. Se obtuvo de el municipio el permiso correspondiente y una de las entradas a la calle Ópalo fue cerrada con una barricada, y en el medio de esta se colocaron las mesas para obsequiar lechón asado "a la varita", bebidas y manjares típicos navideños. Bajo una carpa, la agrupación musical The Family Swing deleitaba a los presentes con su presentación artística. Los vecinos se congregaban para disfrutar de la ocasión. Y...comenzó a llover de forma intermitente. El percance no fue obstáculo para que que la fiesta comunal continuara en un ambiente de alegría y confraternización. Desde muy temprano ya se escuchaban detonaciones de petardos aisladas. En Puerto Rico, la importación y venta al público de material pirotécnico está prohibida. Pero llegado el momento cumbre aquello estuvo de madre. Cientos de cohetes y luces de bengala surcaban el aire y al estallar iluminaban toda el área con múltiples despliegues de colores. Las explosiones de triquitraques y ristras de petardos se escuchaban por doquier. Algunos le quitaron los silenciadores a sus vehículos y al discurrir por las calles producían un ruido ensordecedor. Otros clavaban los frenos y con el carro detenido aceleraban el motor, haciéndo que las gomas chillaran y levantaran una nube de sulfuroso humo . A todo esto se sumaba el producido por las bolitas de humo y la combustión de los artefactos de pirotecnia hasta reducir la visibilidad de forma significativa. Parecía la niebla de Londres. Cada cual despidió el año a su manera, haciendo sonar matracas, soplando trompetitas o simlemente gritando a todo pulmón. La masiva campaña, difundida a través de todos los medios, en contra de los disparos al aire resultó efectiva. Al menos en esta comunidad no se escuchó ni un solo disparo. Con todo y el ruido imperante este tipo de detonaciones es inconfundible. Por mi parte seguí la tradición sanjuanera ya casi olvidada de lanzar agua desde los balcones hacia la calle para bautizar al nuevo año. |
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