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En muchos lugares en la zona de Estrán se aprecia la existencia de
terrazas costeras de eolianita, o arena cementada, del Pleistoceno.
La Zona intermareal (eulitoral) o Zona de Estrán es la sección de
la playa que se encuentra húmeda pero no sumergida bajo el agua: es
la porción entre los límites superior e inferior de las mareas. La
arena cementada o arenolita contribuyó a la formación de las dunas
eolianíticas conocidas como la formación San Juan. En otros lugares
quedaron conformados promontorios rocoso o farallones.
Aunque los llanos costaneros comienzan a formarse antes de la época
del Pleistoceno, no es hasta la misma que tiene lugar su crecimiento.
El Pleistoceno se extiende por casi 2 millones de años (2 millones
hasta 10.000 años en el pasado). A lo largo de todo este período la
isla ha experimentado fluctuaciones en el nivel del mar, erosión de
las montañas, cambios en el suelo submarino y disolución de las
calizas. Una de las provincias geomorfológicas más importantes de
Puerto Rico es la Provincia del Llano Costanero del Norte. Dicha
provincia se extiende a lo largo de la parte norteña de la Isla de
este a oeste hasta el término municipal de Arecibo, donde la
Provincia del karso Norteño se extiende hasta el litoral marino.
Estrictamente, eolianita o aeolianita es cualquier roca formada por
la litificación de los sedimentos depositados por procesos eólicos,
es decir, el viento. Litificación es un proceso por lo cual un
sedimento depositado en un determinado medio se convierte lentamente
en una roca sedimentaria de características estables, casi siempre
más coherente (dura) que el sedimento de partida. En el uso común,
sin embargo, el término arenolita se refiere específicamente a la
forma más común de eolianita: costera de piedra caliza compuesta de
carbonato de los sedimentos marinos en aguas llanas de origen
biogénico, formado en dunas costeras por el viento, y posteriormente
litificados.
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| Estratos de arena
cementada semejan olas que al llegar a la orilla quedaron
petrificadas. |
Composición y cementación son los dos fenómenos diagenéticos
básicos. El primero es físico y consiste en la compresión de las
partículas sedimentarias sueltas a medida que se van acumulando unas
capas sobre otras. Con la profundidad aumenta la presión; las
partículas se empaquetan con mayor densidad y el agua que había
entre ellas es expulsada. El resultado final puede ser una roca dura
en las profundidades del yacimiento, aunque en general la
compactación no basta para inducir la litificación. Casi siempre
debe ir acompañada de cementación, que es una alteración química y
consiste en la precipitación de nuevos minerales —como calcita,
dolomita, siderita, óxidos de hierro y sílice— en los poros que
quedan entre las partículas; estos minerales desplazan el agua y
unen más íntimamente los sedimentos.
Las condiciones favorables para la formación de eolianita son: Un
clima cálido, propicio para la producción de carbonato de animales
marinos en aguas de poca profundidad, por ejemplo, la producción de
conchas marinas de moluscos marinos; Vientos en tierra para formar
los sedimentos en la playa, las dunas; una topografía de la costa
relativamente baja, en vez de acantilados, para permitir la
formación de sistemas de dunas; precipitación de lluvia costera
baja, para promover la rápida litificación y estabilidad tectónica.
Se ha determinado que su formación ocurrió durante el último millón
de años, y se piensa que el momento de la deposición está
relacionada con el nivel del mar, pero la naturaleza de esa relación
sigue siendo objeto de debate.
Dichas dunas cementadas sirvieron como cantera de materia prima para
la construcción del antiguo sistema de defensa español, las murallas de la
capital, edificaciones civiles y para la desaparecida industria de molinos y
filtros de agua. Dado que las calizas y
areniscas, piedras blandas,
son de origen sedimentario, las masas rocosas tienden a disponerse
en estratos horizontales, a veces con diferencias de calidad y
dureza de la piedra entre un estrato y otro. Tras el cincelado de
los bloques por todas sus caras, a excepción de la inferior, cuando
eran de gran tamaño eran separados de la roca madre al nivel de un
estrato, mediante la introducción de cuñas de madera. Según esta
idea, las cuñas se empapaban en agua; la presión del hinchamiento
hacían el resto pues provocaba una fractura plana quedando desgajado
el bloque de piedra. |