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Las historias que sabía de mi país,
me contaban de un pasado muy felíz,
rios de aguas cristalinas que en caudales van al mar,
y en la flora verde y pura, de sus desenbocaduras,
amigables criaturas jugetear.
Una tarde estaba yo en mi habitación,
no recuerdo en que fijaba mi atención,
y de pronto en la pantalla, que brillaba frente a mi,
vi a unos hombres preocupados que del agua con cuidado
rescatan malherido a un manatí
Del mar llegó Moisés,
Moisés llegó del mar,
llego en un atardecer, amor vino a buscar.
De el lo quise saber todo y me enteré.
Que a pesar de su tamaño era un bebé.
Huerfano o abandonado, eso nunca se sabrá,
pero si esta claro y cierto, de que miles ya se han muerto,
porque el hombre los maltrata sin piedad.
Pero no todo es maldad y sin razón,
ya hay conciencia del peligro de extinción.
Y los niños de mi tierra llegan de todo el país,
ven como Moisés se cura, con su amor le dan ternura,
ya no es huerfano Moises, hoy es feliz.
Del mar llegó Moisés,
Moisés llegó del mar,
llego en un atardecer, amor vino a buscar.
Hoy al verlo me he puesto a reflexionar,
el lugar de un manatí está en el mar.
Quiero que a su mundo vuelva,
pero siento el gran pesar,
de por ser tan amigable, algun ser irresponsable,
por maldad o por abuso, lo pueda matar.
Es la cruda realidad pero es asi,
ya nos quedan muy poquitos manatí.
Y hoy que ya conozco a uno,
nunca lo podre olvidar,
y conmigo siempre, siempre ha de contar.
Y al decirle adios prometo,
con amor y con respeto,
que conmigo siempre, siempre ha de contar.
Del mar llegó Moisés,
Moisés llegó del mar,
llego en un atardecer y hoy se regresa al mar.
Del mar llegó Moisés,
Moisés llegó del mar,
llegó en un atardecer, amor vino a buscar.
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