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Cultivo de Piñas |
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Los nombres aborígenes de la piña eran “yayagua”, “yayama” y “boniana”, pero a los españoles se le pareció a la piña que produce el pino europeo, y así la bautizaron. El nombre científico de la piña es ananás comosus. Para los indios tupi-guaraníes, “ananás” significa “fruta exquisita”.
Su lugar de orígen es Brazil y fue importada por los indios a Puerto Rico antes del siglo XVI.
Los españoles encontraron piña en Puerto Rico y otras islas, pero no en La
Española, donde se hizo una plantación en 1510 con piñas traídas desde la vecina isla. En Cuba descubrieron una variedad redonda y rojiza que pronto se convirtió en la favorita de los españoles por su dulzura e intenso aroma. La nombraron Piña Roja Española. En el siglo diecinueve un inmigrante español introdujo la piña desde Cuba a Puerto Rico. Los agricultores norteamericanos le echaban humo a
las plantaciones de piñas para hacerlas parir, ya
que en esos días no habían otros métodos de hacer parir las matas de piña.
Lo de echarle humo a las piñas fue una práctica que comenzó accidentalmente. Un agregado un día hizo
una chimba en la finca de un norteamericano, y está demás decir, el norteamericano se enojó
grandemente. Pero a los pocos días, para su sorpresa y agrado, vió surgir y florecer su
plantación de piñas maravillosamente. De ahí en adelante los agricultores usaron humo
para adelantar sus piñales. La Autoridad de Tierras mantenía desde el 1960 la operación del Programa de Piñas (el Programa) que fue una de sus actividades principales. A partir de 1998, el Programa mantiene la operación de siembra y cosecha de piña para suplir la demanda de la Empresa Campofresco para la elaboración, venta y distribución de jugos, néctares y productos sólidos de piña. Esa Empresa es el único cliente ya que en enero de 1998, concluyó la privatización de la fase fabril del Programa. Se complicó la situación cuando los contratos de V. Suárez para ese año, al igual que años anteriores, estipulaban que éstos tenían que comprarle al Programa la producción completa. Esa cláusula del contrato obliga a la Autoridad de Tierras a mantenerle unos inventarios a V. Suárez en los almacenes de la agencia por falta de mercado. En el año fiscal 1988-89 no se corrige el exceso de producción, trayendo como resultado lo que la propia agencia describe como la "debacle del Programa con una pérdida astronómica de más de 20 millones". La pérdida se debió mayormente al almacenaje del inventario, reconociendo como producto dañado 17,205 toneladas de piña. La situación generó grandes preocupaciones, ya que para el año fiscal 1989-90 tuvo que reponerle a V. Suárez con producto nuevo el dañado, lo que redundó en gastos de producción, sin ingresos por concepto de ventas. La firma Price Waterhouse (PW) realizó un estudio abarcador del Programa e identificó como la causa principal de la situación financiera el que los objetivos de producción agrícola o fabril no estaban cónsonos con la realidad de las operaciones del Programa ni se conformaban a un plan formal de ventas y mercadeo. Para el año fiscal 1990-91 comenzó a disminuir las pérdidas como resultado de las nuevas prácticas en el campo, aumentando el tonelaje por cuerda; y por ende, bajando los costos de producción. También durante ese año fiscal se realizaron contratos con el Departamento de Educación, aumentando las ventas de productos terminados. La Autoridad de Tierras operó estas fincas hasta la década de los noventa.
El Gobierno adoptó en el 1993, la política pública de privatizar las operaciones del
programa, con el fin primordial de devolverle
Campofresco comenzó a utilizar con éxito, en el
año 2001, la mecanización de los trabajos de siembra del fruto
con una máquina sembradora semiautomática, para lograr ahorros
sustanciales para la empresa. La máquina, diseñada por el ingeniero
austríaco August Madlener, cofundador de Campofresco en el 1982, le
permite a la procesadora reducir la mano de obra en las tareas de
siembra, que junto con el recogido de piñas, constituyen las áreas más
costosas en la elaboración de productos derivados de la piña. El cultivo, elaboración y la venta de piña
fresca y su jugo-bajo la marca Lotus- por décadas estuvo en manos de
la Autoridad de Tierras. Campofresco le fue entregando las 2,200
cuerdas arrendadas a la Autoridad paulatinamente, según fue cosechando
y dejándolas sin sembrar. Entregó las últimas 100 cuerdas en diciembre
de 2007 Con una inversión de $10 millones y una semilla patentizada para su uso exclusivo en la Isla, comenzó a renacer en el 2008 la producción de piña en el área norte de Puerto Rico a manos de una agroempresa sin fines de lucro. Atenas Pineapple Inc. (API) inició la fase de siembra de piña en 14 cuerdas en Manatí -municipio que en una ocasión fue la cuna de la fruta tropical por excelencia -con 400,000 semillas de Costa Rica y Guatemala, reveló el alcalde de Manatí, Juan “Bin” Cruz Manzano. El alcalde señaló que la corporación agrícola recibirá de ambos países 25 millones de semillas de piña, para en los próximos 36 meses sembrarlas en un total de 2,200 cuerdas en Manatí, Vega Baja, Barceloneta y Arecibo. API proyecta sembrar 14 cuerdas mensuales, dijo Cruz. Inicialmente, la Autoridad de Tierras le arrendará 500 cuerdas a API, el máximo permitido por ley, y otras 700 directamente al municipio. Según el alcalde, las primeras siembras de prueba de la nueva piña mostraron una capacidad de rendimiento de unas 30 toneladas por cuerda. El rendimiento de siembras anteriores estaba entre 12 y 19 toneladas por cuerda. Fueron miles los trabajadores que consumieron sus fuerzas y juventud en esas labores. Ya que la mayoría de ellos ha fallecido, sus esfuerzos debiesen ser reconocidos erigiendo una tarja con sus nombres en algún predio de esos piñales. |
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