Cultivo de Piñas

 
     
 

 
     

Los nombres aborígenes de la piña eran “yayagua”, “yayama” y “boniana”, pero a los españoles se le pareció a la piña que produce el pino europeo, y así la bautizaron. El nombre científico de la piña es ananás comosus. Para los indios tupi-guaraníes, “ananás” significa “fruta exquisita”. Su lugar de orígen es Brazil y fue importada por los indios a Puerto Rico antes del siglo XVI. Los españoles encontraron piña en Puerto Rico y otras islas, pero no en La Española, donde se hizo una plantación en 1510 con piñas traídas desde la vecina isla. En Cuba descubrieron una variedad redonda y rojiza que pronto se convirtió en la favorita de los españoles por su dulzura e intenso aroma. La nombraron Piña Roja Española. En el siglo diecinueve un inmigrante español introdujo la piña desde Cuba a Puerto Rico.
 
Al parecer, el cultivo a gran escala comenzó con la llegada de los norteamericanos a Puerto Rico. Estos, en rápida sucesión, compraron las mejores fincas del área y las dedicaron al cultivo de la piña. En 1910 los siguientes extranjeros eran agricultures de piña en el barrio de Coto Sur: Robert Day, William Hill, Nathaniel Tyler y Edward Bailey. Además, vivían en ese barrio otros extranjeros cuyos nombres eran John Doster, Ella Stoy, Phillip Garfer y Harold Stiles. La finca de Day se extendía desde el sitio hoy conocido como el Sector La Grúa hasta el Acropólis. Hill tenía su propiedad al lado opuesto del camino, entre el Sector Polvorín de Coto Sur y el Sector Campo Alegre de Coto Norte. Bailey era un propietario adyacente al Pueblito, no muy lejos de Palo Alto, de acuerdo a los mayores del lugar. Su casa estaba en un monte cercano a Las Papayas, una urbanización nueva. Subía al monte por medio de un carro eléctrico que corría por una vía férrea, especialmente construida con ese propósito. Bailey fue uno de los primeros propietarios de un automóvil en Manatí.

Los agricultores norteamericanos le echaban humo a las plantaciones de piñas para hacerlas parir, ya que en esos días no habían otros métodos de hacer parir las matas de piña.  Lo de echarle humo a las piñas fue una práctica que comenzó accidentalmente. Un agregado un día hizo una chimba en la finca de un norteamericano, y está demás decir, el norteamericano se enojó grandemente. Pero a los pocos días, para su sorpresa y agrado, vió surgir y florecer su plantación de piñas maravillosamente. De ahí en adelante los agricultores usaron humo para adelantar sus piñales. 

Con el tiempo, los agricultores extranjeros se retiraron a sus estados de origen. Entró a la escena un agricultor local, Francisco Vázquez, empresario menor que gradualmente compró todas las fincas que pudo, hasta formar un emporio que a lo último se extendía desde Pugnado Afuera de Vega Baja hasta las vegas de Matrullas, no muy lejanas del pueblo de Manatí. Este agricultor además poseía una fábrica de enlatados en El Pueblito, bajo la marca Silver River. Para el 1951, más o menos, Don Francisco se retiró y sus fincas pasaron a la Autoridad de Tierras por arrendamiento, y después por compra directa. 

La Autoridad de Tierras mantenía desde el 1960 la operación del Programa de Piñas (el Programa) que fue una de sus actividades principales. A partir de 1998, el Programa mantiene la operación de siembra y cosecha de piña para suplir la demanda de la Empresa Campofresco para la elaboración, venta y distribución de jugos, néctares y productos sólidos de piña. Esa Empresa es el único cliente ya que en enero de 1998, concluyó la privatización de la fase fabril del Programa. 

Hasta el 1984 las operaciones del Programa generaron beneficios moderados. Entonces, las operaciones giraban alrededor de la elaboración del jugo de piña y en menor escala, en la venta de la fruta. A partir del año fiscal 1987-88 se estableció lo que se conoció como la Expansión del Programa de Piñas, el cual permitió el ingreso y la participación de los agricultores privados, unidos a las siembras regulares del Programa. Eso ocasionó una producción mayor sin abrir nuevos mercados. Se estimó el exceso de producción en 9,000 toneladas de Piña. Como consecuencia, se registró un alza en la oferta y no de igual forma en la demanda, redundando en pérdidas millonarias para el Programa. 

Se complicó la situación cuando los contratos de V. Suárez para ese año, al igual que años anteriores, estipulaban que éstos tenían que comprarle al Programa la producción completa. Esa cláusula del contrato obliga a la Autoridad de Tierras a mantenerle unos inventarios a V. Suárez en los almacenes de la agencia por falta de mercado. En el año fiscal 1988-89 no se corrige el exceso de producción, trayendo como resultado lo que la propia agencia describe como la "debacle del Programa con una pérdida astronómica de más de 20 millones". La pérdida se debió mayormente al almacenaje del inventario, reconociendo como producto dañado 17,205 toneladas de piña. La situación generó grandes preocupaciones, ya que para el año fiscal 1989-90 tuvo que reponerle a V. Suárez con producto nuevo el dañado, lo que redundó en gastos de producción, sin ingresos por concepto de ventas.

La firma Price Waterhouse (PW) realizó un estudio abarcador del Programa e identificó como la causa principal de la situación financiera el que los objetivos de producción agrícola o fabril no estaban cónsonos con la realidad de las operaciones del Programa ni se conformaban a un plan formal de ventas y mercadeo.

Para el año fiscal 1990-91 comenzó a disminuir las pérdidas como resultado de las nuevas prácticas en el campo, aumentando el tonelaje por cuerda; y por ende, bajando los costos de producción. También durante ese año fiscal se realizaron contratos con el Departamento de Educación, aumentando las ventas de productos terminados. 

La Autoridad de Tierras operó estas fincas hasta la década de los noventa. El Gobierno adoptó en el 1993, la política pública de privatizar las operaciones del programa, con el fin primordial de devolverle a la AT la solvencia financiera que le caracterizó en el pasado. De conformidad con los planes de privatización, en agosto de 1994 el BGF le concedió a la Autoridad de Tierras un préstamo por $3,905,000 para compensar a los obreros que se acogieron al retiro voluntario ($1,405,000) y para proveer capital de trabajo para el Programa de Piñas ($2,500,000). Parte de los trámites de  privatización se completaron en marzo de 1996 con la planta procesadora de jugos Campofresco Inc.(Planta  Lotus). Dicho  proceso se completó en enero de 1998. La Autoridad retendría la actividad de siembra y cultivo de la piña. La acción permitiría a la Autoridad de Tierras reducir su deficiencia operacional con sus propios ingresos.

Campofresco comenzó a utilizar con éxito, en el año 2001,  la mecanización de los trabajos de siembra del fruto con una máquina sembradora semiautomática, para lograr ahorros sustanciales para la empresa. La máquina, diseñada por el ingeniero austríaco August Madlener, cofundador de Campofresco en el 1982, le permite a la procesadora reducir la mano de obra en las tareas de siembra, que junto con el recogido de piñas, constituyen las áreas más costosas en la elaboración de productos derivados de la piña.

Se implanta además, el sistema de riego por goteo para las 2,500 cuerdas,  calculado en $4 millones.  El sistema, diseñado por el agrónomo Dean Wheeler, fue manufacturado por la empresa israelí AgriIrrigation Inc. El sistema es el mismo que utilizan en Hawaii las empresas agrícolas Dole y Del Monte, que son los mayores productores mundiales de piñas.

Con el sistema de riego por goteo las piñas aumentan de tamaño, debido a que se le asegura una óptima y regular hidratación a la planta, lo que a su vez logra uniformidad en el fruto. El riego por goteo evita las malezas, reduce los costos de desyerbar las plantaciones y acelera el recogido del fruto en la cosecha.

El cultivo, elaboración y la venta de piña fresca y su jugo-bajo la marca Lotus- por décadas estuvo en manos de la Autoridad de Tierras. Campofresco le fue entregando las 2,200 cuerdas arrendadas a la Autoridad paulatinamente, según fue cosechando y dejándolas sin sembrar. Entregó las últimas 100 cuerdas en diciembre de 2007
 

Con una inversión de $10 millones y una semilla patentizada para su uso exclusivo en la Isla, comenzó a renacer en el 2008 la producción de piña en el área norte de Puerto Rico a manos de una agroempresa sin fines de lucro. Atenas Pineapple Inc. (API) inició la fase de siembra de piña en 14 cuerdas en Manatí -municipio que en una ocasión fue la cuna de la fruta tropical por excelencia -con 400,000 semillas de Costa Rica y Guatemala, reveló el alcalde de Manatí, Juan “Bin” Cruz Manzano.

El alcalde señaló que la corporación agrícola recibirá de ambos países  25 millones de semillas de piña, para en los próximos 36 meses sembrarlas en un total de 2,200 cuerdas en Manatí, Vega Baja, Barceloneta y Arecibo. API proyecta sembrar 14 cuerdas mensuales, dijo Cruz. Inicialmente, la Autoridad de Tierras le arrendará 500 cuerdas a API, el máximo permitido por ley, y otras 700 directamente al municipio. Según el alcalde, las primeras siembras de prueba de la nueva piña mostraron una capacidad de rendimiento de unas 30 toneladas por cuerda. El rendimiento de siembras anteriores estaba entre 12 y 19 toneladas por cuerda.

Fueron miles los trabajadores que consumieron sus fuerzas y juventud en esas labores. Ya que la mayoría de ellos ha fallecido, sus esfuerzos debiesen ser reconocidos erigiendo una tarja con sus nombres en algún predio de esos piñales.

      Inicio

    Almanaque

 Canciones

Enlaces

Foro 

 Eventos

 Fotos